Amor para los refugiados

París saca a subasta las toneladas de candados que las parejas habían colgado en sus puentes para recaudar fondos para los inmigrantes


Colpisa

Los miles y miles de candados que hace año y medio cubrían el puente de las Artes de París -hasta casi ponerlo en peligro- se subastarán el próximo mes de enero. La iniciativa corre a cargo del Ayuntamiento de la capital francesa y tiene como objetivo recaudar fondos que se destinarán a las asociaciones que trabajan con los refugiados, según publica Le Figaro.

Hace 18 meses el Ayuntamiento tomó la decisión de retirar los cientos de miles de candados del amor que las parejas colgaban en el puente. Se calcula que había entre 700.000 y un millón de objetos metálicos que pesaban alrededor de 65 toneladas.

Después del Puente de las Artes, los candados conquistaron otros pasos sobre el Sena e incluso también barrios raramente frecuentados por los turistas. Ahora, los paneles de vidrio sustituyen a las barandillas de los puentes para evitar los famosos candados. El primer teniente de alcalde de París, Bruno Julliard, anunció el pasado miércoles la iniciativa de la subasta, que estiman que podría ayudar a recaudar cerca de 100.000 euros en donaciones. Locales de la ciudad almacenan actualmente diez de las 65 toneladas de candados que serán puestas a la venta. Por su parte, la alcaldesa Ana Hidalgo apuntó que los precios de puja serán «accesibles».

Este rito de sellar con un candado un amor para toda la vida -que tiene su origen en un cuento serbio de la Primera Guerra Mundial y que luego popularizó el escritor Federico Moccia en su libro Tengo ganas de ti (2006)- estaba reñido con la seguridad. En el 2014 una de las barandillas del Puente de las Artes se fue abajo por el peso. Para evitar un accidente se tomó la decisión de sustituir la elegante balaustrada forjada por paneles trasparentes, donde los enamorados no pueden dejar «candado» su idilio.

Pero es que, además, el asunto de los candados también tiene una importante vertiente estética. Según viene defiendiendo de manera insistente el propio teniente de alcalde Bruno Julliard, las miles de cerraduras metálicas de todos los tamaños, modelos y colores, puestas por los novios «tapaban las perspectivas sobre el Sena, una de las vistas más bonitas del mundo», que además está protegida por la Unesco. Pese a esta guerra a los candados, el Consistorio de la capital gala quiere que París siga siendo la capital del amor y que las parejas de enamorados del mundo entero la visiten. En todo caso, las autoridades municipales siguen muy pendientes de las tendencias que pueda seguir la moda de los candados, pues siguen apareciendo.

Y es que los vendedores ambulantes, de recuerdos y refrescos no han renunciado a su negocio. Algunos hicieron acopio de cerrajas, dado que por temporadas llegaban a agotarse. Sin embargo, hasta el momento, nadie se ha preocupado por el destino de sus llaves. La respuesta puede que se encuentre en el mismo fondo del Sena. 

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