«Foi como se aumentara a familia»

Ana Lorenzo Fernández
ANA LORENZO REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

MARTA CARBALLOIÑAKY GRILOÓSCAR CELA

Política Social estrena un programa piloto de 30 casas-niño, que permitirán atender en viviendas particulares a 150 bebés de núcleos rurales en los que no hay guarderías

27 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

La familia de Sandra López acaba de pegar un estirón con cinco nuevos miembros que llenan de risas, balbuceos y también algún que otro llanto su casa de la pequeña localidad de Castroverde (Lugo). Graduada en Magisterio por Educación Infantil, su proyecto fue uno de los elegidos para participar en el programa piloto de casas-niño de la Consellería de Política Social, que además de brindarle una posibilidad laboral «ten todo de positivo, porque podo traballar do meu e na miña propia casa. Ademais, como son nenos de distintas idades miran uns polos outros, como se fosen irmáns. A atención é moito más personalizada, temos contacto directo coa natureza, e non ten nada que ver coas escolas infantís».

La convocatoria de esta iniciativa para favorecer la conciliación familiar en los pequeños núcleos rurales que no cuentan con guarderías coincidió justo en el momento en el que Sandra López se quedó sin trabajo, por eso no lo dudó y acondicionó el salón de su casa familiar para acoger a los cinco nuevos miembros -con edades comprendidas entre los 7 meses y los 3 años-, que han revolucionado la vida de todos. «Os nenos xa coñecen aos meus pais e ás miñas irmás, e non paran de preguntar por eles cando non os ven, queren ver como o meu pai saca os animais, como traballan... Foi como se aumentara a familia de repente», confiesa.

Revolución en el vecindario

La misma impresión tiene Iria González, que hace apenas dos semanas abrió las puertas de la casa-niño Bicarelo en Manzaneda (Ourense) con cuatro nuevos inquilinos. «O trato coas familias dos nenos é tan próximo, porque nos coñecemos todos, é como se criaras aos fillos duns parentes». También estaba en paro cuando surgió la posibilidad de sumarse a este proyecto. No se lo pensó dos veces y remodeló su vivienda para acoger a los niños, que se han convertido en los hermanos pequeños de sus dos hijas, de 5 y 10 años. «Ter o traballo na casa é unha comodidade, e a nivel económico vai en beneficio do propio fogar. Iso é o que busca a filosofía deste proxecto: crear un ambiente familiar e prestar unha atención individualizada aos nenos», destaca, al mismo tiempo que resalta que los beneficios no solo se reducen a su vivienda, sino que «trouxo unha bocanada de aire fresco» al pequeño núcleo rural.