Cine para salvar miedos o quererse más

El psicólogo gallego Jaime Burque, hermano del actor Manuel Burque, fomenta el uso de películas como complemento de los tratamientos tradicionales

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Es complicado ver El gran Lebowsky y no reírse. La película de los hermanos Coen es capaz de provocar con humor inteligente más de una carcajada entre el público. Y reírse, como dice el psicólogo gallego Jaime Burque, es bueno. Sobre esa base fue como este especialista, que tiene consulta en A Coruña, empezó a aconsejar hace años a sus pacientes que vieran películas como complemento a la terapia que les aplicaba en cada caso.

«La cosa comenzó poco a poco. Empecé a aconsejarles que vieran una comedia, alguna película de miedo, un thriller o algo de acción, dependiendo de cada caso. Pero todas las películas debían de tener un determinado nivel de calidad, no recomiendo un telefilme de los de la sobremesa», dice ahora este especialista que ha aplicado una afición a su trabajo.

El experimento resultó y aquella idea fue creciendo hasta convertirse, con la ayuda de su hermana Olga -también psicóloga- y su otro hermano el actor y guionista Manuel Burque, en una página web con su respectivo blog que recibe visitas de toda España y Latinoamérica. «Hasta me escribió una chica de Argentina que dijo que había basado su doctorado en la página web», dice.

Filmoterapia.com no es más que una guía abierta a todo el mundo en la que trata de explicar cómo las películas bien utilizadas pueden ser un complemento terapéutico fantástico para tratar problemas que van desde la baja autoestima hasta la fobia a los perros. «Al ver una película se activan nuestras emociones, aumenta el pensamiento crítico. Nos ayuda a sacar todo lo que tenemos dentro. La gente puede enfrentarse a sus miedos o ganar habilidades», añade.

Para duelos y fobias

¿Y a qué tipo de problemas puede aplicarse esta terapia alternativa? «Pueden usarse en los procesos de duelo, tanto por desamor como por una muerte; para tratar una fobia... Lo que hay que tener claro es cuándo recomendar la película y cuál es la más adecuada para cada uno. Depende del momento. No todo vale. No hay que generalizar. Es algo personalizado y las películas son un complemento de la terapia», matiza. Y todo depende también de lo abierto de mente que sea el paciente para recomendar un título u otro. Aunque todo es empezar.

La página web a la que puede accederse a través de jaimeburque.com/blog/ da a conocer un listado de películas adaptadas a cada tipo de problema donde tratan diferentes aspectos que van desde el coaching hasta abordar el tema de las emociones, analiza diferentes películas o incluye entrevistas con expertos donde da a conocer las ventajas de esta técnica o desmenuzan un título concreto para desvelar el mensaje.

«Hay películas que tratan algunos problemas de forma negativa, pero lo que trato de hacer es que las películas que recomendamos lo hagan desde el punto de vista agradable, no negativo», apunta. Para trabajar, por ejemplo, ofrecer mensajes como que el único que puede cambiar es uno mismo usa títulos como Atrapado en el tiempo, de 1992; o para hablar de la emancipación o la búsqueda de libertad, Into the Wild, del 2007.

¿Pero por qué ayudan las películas? Por muchas cosas. Algunas las explica en la propia página web. Alguna teoría dedicada al aprendizaje y la creatividad habla de 7 inteligencias. Por ejemplo, en las películas hay que utilizarlas todas. Desde la visual y espacial para ver imágenes hasta la lógica para poder entender los argumentos.

La cuestión es que los largometrajes no son más que un calco de la vida, incluso cuando son de ciencia ficción reflejan emociones. Burque tratada de que todos aprendamos a conocernos a través de ellas. A través de un arte que, con la incorporación de las series, cada vez resulta más popular.

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