Después de probar las playas sin humo, ¿parques sin fumadores?

La Xunta presenta un informe en el que detecta aceptación para ampliar la medida a zonas verdes

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santiago / la voz

Suavemente, sin multas, solo con sugerencias... de momento. Así está tratando la Xunta de darles una nueva salida a los humos del tabaco para restringir los espacios de fumadores, pero ahora al aire libre. En 26 arenales de 19 municipios gallegos se ha desarrollado el pasado mes de agosto una experiencia con resultados aparentemente contradictorios, ya que el proyecto Praias sen Fume tuvo una alta aceptación ciudadana, aunque «outra cousa é o cumprimento».

El presidente de la Xunta conoció ayer el balance del experimento en la reunión semanal con sus conselleiros y quiso detenerse en este asunto ante los periodistas, expresando así el interés por una iniciativa que con toda seguridad se repetirá el próximo ejercicio y que, ateniéndose a la expresión de Feijoo, podría extenderse a otras lugares al aire libre, como zonas verdes: «Ollo con este asunto», dijo el presidente al dar cuenta de una encuesta a dos mil usuarios (presencial y telefónica) que revela que un 63 % de los gallegos ampliarían las playas en las que se aplique la iniciativa, y un 43 % ven adecuado llevarla a otras zonas sensibles.

Un sondeo desequilibrado por los fumadores y no fumadores, pensará cualquiera. Pero no, resulta que cuatro de cada diez enganchados al tabaco ven «positiva» la iniciativa de liberar de humo las playas (76 % si no fuman) y en general la buena acogida se dispara en los casos de familias que acuden a los arenales con niños.

Pero una vez más los deseos van por un lado y la fuerza de voluntad y la disciplina por otro, porque el nivel de incumplimiento fue elevado a pesar de que se facilitaron banderas y paneles informativos que no siempre fueron mostrados adecuadamente. Del trabajo de campo se desprende que en 19 de las 26 playas había gente dándole al pitillo, y esa realidad se ve certificada por la percepción de un 70 % de los encuestados, que vieron a gente que no respetaba la prohibición. 

Nueva York, pionera

Nueva York es la ciudad más agresiva a la hora de acotar al tabaco en espacios al aire libre. Desde el 2003, con Bloomberg de alcalde, prohibió fumar en los parques infantiles y determinadas terrazas, pero a diferencia de Galicia las multas se imponen y no son ningún experimento.

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