Pablo Charlón, especialista en adaptación de lentes de contacto

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Pablo Charlón
Pablo Charlón

Explica los últimos avances en contactología que permiten desde frenar la progresión de la miopía, compensar la vista cansada, hasta que pacientes con queratocono y otras enfermedades corneales alcancen altos niveles de agudeza visual con el máximo confort

24 sep 2016 . Actualizado a las 00:38 h.

Pablo Charlón es optometrista con amplia experiencia profesional especializada en la adaptación de lentes de contacto y en técnicas de diagnóstico por imagen. Es presidente de la Sociedad Gallega de Optometría Clínica y ha intervenido como ponente en diversos cursos, congresos y reuniones científicas. Ha participado en más de una veintena de ensayos clínicos y proyectos de investigación, es autor y co-autor de artículos originales en publicaciones internacionales así como en diversos libros.

 En los últimos años, los avances en nuevas geometrías y materiales de las lentes de contacto, unido a la aparición de nuevas técnicas de diagnóstico por imagen han supuesto un importante paso que ha contribuido a mejorar sensiblemente la calidad visual, el confort y la salud ocular de los usuarios.

Más allá de los tradicionales usos para la compensación de la miopía, hipermetropía o astigmatismo, en la actualidad las lentes de contacto tienen una amplia aplicación en pacientes de todas las edades. «No existe un límite de edad para su uso, si bien, durante la infancia debería restringirse a determinadas indicaciones y bajo una estrecha vigilancia y seguimiento».

Lente de contacto Escleral
Lente de contacto Escleral

Actualmente las lentes de contacto se emplean para la compensación de la presbicia (vista cansada), para mantener una correcta visión en bebés y niños operados de catarata congénita, como vendaje, liberación de medicamentos (lentes terapéuticas) o para casos complejos de ojo seco usándolas como reservorio de lágrima. Existen lentes protésicas para pacientes con alteraciones importantes en el iris o la córnea para poder evitar el deslumbramiento o mejorar la estética del ojo. Lentes de ortoqueratología nocturna, oclusoras, como alternativa a los parches, con filtros especiales para protección del ojo y la mejora de la sensibilidad al contraste.

Los mayores y más recientes avances han recaído en las lentes para la frenar la progresión de la miopía y para la corrección de los defectos visuales causados por córneas irregulares como en el queratocono, degeneración marginal pelúcida, trasplante corneal, o pacientes con traumatismos.

«En la actualidad realizamos la adaptación de lentes especiales que frenan la progresión de la miopía de pacientes en edad pediátrica y contamos con sistemas de medición muy sensibles e indispensables para controlar la progresión como es la biometría por interferometría».

En los pacientes con córnea irregular, las lentes de contacto son, en muchos de los casos, la única opción que puede proporcionar niveles máximos de agudeza visual. «Las nuevas lentes esclerales han supuesto un gran avance en la compensación de este tipo de patologías así como lo ha supuesto el uso de la tomografía de coherencia óptica para su adaptación. Juntos, nos permiten reducir los tiempos de adaptación, obtener niveles de agudeza visual equiparables a los de pacientes no patológicos, con una gran comodidad durante el uso de la lentilla y todo ello respetando la salud e integridad ocular».

Tomografia de coherencia óptica aplicada a la adaptación de lentes de contacto
Tomografia de coherencia óptica aplicada a la adaptación de lentes de contacto

Aunque todos estos avances han contribuido a aumentar la seguridad en pacientes usuarios de lentes de contacto, «se ha trivializado durante muchos años su uso y los pacientes no son conscientes de la gravedad que pueden tener las complicaciones derivadas de un uso incorrecto, una mala o inexistente adaptación o la no revisión periódica de la misma, limitándose, en muchos casos a la simple reposición durante años hasta que aparecen los síntomas».

La mayoría de las lentes más populares tienen parámetros estándar que pueden no ajustarse correctamente a nuestro ojo. «Una lente de contacto no ha de ser molesta pero, aunque sea cómoda, podría estar mal adaptada». Existe un porcentaje considerable de pacientes que están fuera de esos parámetros estándar, pueden haber diferencias incluso entre un ojo y el otro y tanto lente como ojo pueden cambiar con el paso del tiempo. Por ello «es muy importante personalizar la adaptación y, si es necesario, hacer a medida la lente». Tanto la prescripción como las pautas de uso y mantenimiento han de ser realizadas y controladas por profesionales especializados con el fin de evitar daños a corto, medio o largo plazo que, en muchos casos, pueden ser irreversibles.

Pablo Charlón desempeña su actividad profesional en el Instituto Oftalmológico Victoria de Rojas adscrito a la Policlínica Assistens en Matogrande, A Coruña. 

Más información a través del enlace PCHoptometria.com

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