El suvenir, con denominación de origen

Más que el típico llavero, lo que al turista le gusta llevarse de Galicia son sus ricas viandas

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Gaitas en miniatura, hórreos de plata o conchas de vieira reposan en las estanterías de las casas de quienes alguna vez visitaron Galicia. Pero su presencia nunca será tan reiterada como, por ejemplo, la del gallo de Barcelos, y no porque no haya en la comunidad galaica artesanos que sepan hacer su trabajo, sino porque compiten en franca desigualdad con el verdadero recuerdo que todos se quieren llevar tras sus vacaciones en el noroeste: comida. La típica imagen del cine en blanco y negro, con el gallego que va a Madrid en el tren con la gallina bajo el brazo y que tanta chanza generó en su día, la repiten a diario quienes ahora se hacen llamar turistas, solo que la gallina se la llevan en versión gourmet, por mucho que engorden en un corral de Boqueixón, como hicieron siempre.

Vengan ya avisados y relamiendo las ricas viandas que saben que degustarán en sus vacaciones o sorprendidos in situ con los fenomenales sabores del pulpo á feira, los pimientos de Padrón o la suculenta variedad de quesos galaicos, lo cierto es que ninguno de ellos se puede resistir a llevarse de vuelta a casa un recuerdo que servir en la mesa familiar o con el que agasajar a los amigos, que no tardarán en reservar sus días libres en algún hotel de las Rías Baixas o en una casa de turismo rural del interior, donde las mesas son irresistibles.

Las empresas que viven de la gastronomía gallega lo saben, y por eso hoy, más que nunca, la comida es un regalo. Ya no se envuelve el queso de San Simón de cualquier manera en un papel de periódico para apretujarlo en un hueco de la maleta ni se camufla la empanada entre la toallas de la playa; ahora, las más ricas viandas se empaquetan como si de una cuidada joya se tratase. Las bodegas disponen de cajas de diseño para guardar sus vinos y que puedan hacer el viaje de vuelta sin peligro para su integridad física; la miel se enfrasca en atractivos tarros como las más solicitadas fragancias, y las carnes se envasan al vacío para que conserven todo su sabor y textura. El objetivo es que primero entre por los ojos, que ya luego entrará por el estómago.

Si el cliente quedó satisfecho, que quedará, y quiere rememorar sus vacaciones a través de las glándulas gustativas, siempre le queda la opción de recurrir a las páginas web de las marcas gallegas y solicitar que se les envíe otra porción de gloria por mensajería, que si de algo presume el gallego es de tener la mesa siempre dispuesta aunque sea a kilómetros de distancia. Cunqueiro o Camba, en sus años en Madrid, no tendrían que echar mano de los sabores rememorados para escribir sus maravillosas crónicas gastronómicas. El cocido y la lamprea estarían servidos.

Dulces para chuparse los dedos de vuelta a casa

Con denominación de origen

En Santiago, la tarta de Santiago; en Guitiriz, la torta de Guitiriz; en Melide, los melindres; el bizcocho, en Samos; y la bica, en la Ribeira Sacra. Si hay unos suvenires con denominación de origen, esos son los postres y dulces típicos de Galicia, y ningún turista se vuelve sin su porción de gloria. 

El vino, el más mimado en la costa y en el interior

Los más solicitados

Cinco denominaciones de origen y distintas variedades han dado al vino gallego una más que justificada promoción que conlleva que, en los lugares en los que se produce, nadie se vaya de vuelta sin llevarse alguna botella. Y también aquí la originalidad está en el envase. 

Buenos envases para las mejores conservas

Lo más solicitado para regalar

Las mejores conservas gallegas se venden en tiendas gourmet, y es habitual que los clientes las pidan para regalar, por eso firmas como Conservas de Cambados disponen de cajas de diseño con capacidad para 4, 8, 12 o 24 latas que pueden incluir también una botella de albariño. 

Quesos y miel, juntos en armonía o por separado

Las webs los recomiendan

Las webs especializadas en viajes recomiendan a los turistas que no dejen Galicia sin llevarse un queso con denominación de origen o un tarro de rica miel, que los dos productos maridan bien. Por eso las firmas que los comercializan los venden en packs, juntos o por separado. 

El kit antimorriña lalinense

Sabedores de cuánto echa de menos un buen cocido el gallego emigrado, en la empresa Embutidos Lalinense, fundada hace setenta años y que hoy está en manos de la tercera generación de la familia, pensaron en crear un producto que sofocase semejante nostalgia. Ya contaban con experiencia, porque la firma lleva años innovando y hace tiempo que comercializa el lacón con grelos y distintos embutidos en conserva, siempre con el sello de calidad y sin conservantes ni colorantes, como puntualiza Cruz López. Pero faltaba redondear el banquete, y el kit antimorriña, que ya fue presentado la semana pasada en la feria Made in Galicia, en los jardines coruñeses de Méndez Núñez, vino a cubrir ese vacío. «Había xente que nos pedía que lles preparáramos algo para mandar ao seu fillo que estaba fóra, e así foi como se nos ocorreu o kit, que leva cocido galego en conserva, un paquete de chourizo extra, salchichón e potaxe galego». El lema, «combater a morriña é posible». Y tanto. No habrá enfermera emigrada a Alemania o informático trabajando en Suiza que esta Navidad no pueda disfrutar de los sabores de su tierra. Y si no los manda mamá, los pueden adquirir a través de la web, embutidoslalinense.com.

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