La NASA premia a una gallega por su trabajo en el nuevo telescopio espacial

El «James Webb», que sustituirá al «Hubble», verá las primeras luces del universo

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REDACCIÓN / LA VOZ

El telescopio espacial Hubble, la mayor ventana para la observación del universo, ya tiene sucesor. Después de varios años de retrasos y de una seria amenaza de cancelación debido a su elevado presupuesto, el observatorio James Webb, cuyo concepto empezó a gestarse hace veinte años, empieza a tomar cuerpo. Si todo sale según lo previsto será puesto en órbita en octubre del 2018 para explorar las primeras luces del cosmos, las emitidas aún por las incipientes estrellas y galaxias que se formaron después del big-bang hace 13.500 millones de años. Buena parte del éxito de la misión dependerá de la astrofísica viguesa Begoña Vila Costas, que acaba de ser premiada por la NASA por «años de logros excepcionales» en el desarrollo del nuevo telescopio espacial. Vila, que trabaja como ingeniera de sistemas en el Goddard Space Flight Center de la agencia norteamericana, recibirá en septiembre la medalla Exceptional Public Achievement Medals, destinada a miembros no funcionarios de la institución que han contribuido de forma muy significativa a una misión de la NASA. 

Vila Costas, que se formó como astrofísica en las universidades de Santiago y de La Laguna (Tenerife) y que completó su trabajo en Manchester y Cardiff (Reino Unido) antes de recalar en Estados Unidos, lideró el diseño, desarrollo y las pruebas del instrumento Fine Guidance Sensor (FGS) que llevará el telescopio James Webb, el que será a partir de la próxima década el auténtico ojo del universo.

«El instrumento FGS es un sensor con dos partes. Una es el guider, crítico para este observatorio, ya que lo guiará con gran precisión y lo mantendrá muy estable. Es como sujetar bien la cámara para que no te salgan las fotos movidas. Permite dar la posición de una estrella 16 veces por segundo en la veinteava parte de un píxel», explica la investigadora viguesa a la agencia Sinc.

Nuevos descubrimientos

La segunda pieza, el Near Infrared Imager and Slitless Spectrogragh, es un instrumento científico que permitirá tomar imágenes espectrográficas del cielo con mucha sensibilidad, algo fundamental para analizar los exoplanetas y su composición, así como las primeras galaxias y estrellas que se formaron después del big-bang. «El telescopio -constata Vila- verá las primeras luces del universo. Con la ayuda de su poder infrarrojo analizará cómo evolucionaron estas galaxias hasta convertirse en las espirales y elípticas actuales, cómo se forman las estrellas y los planetas, la composición atmosférica de lejanos exoplanetas e incluso permitirá nuevos descubrimientos sobre los de nuestro sistema solar».

María Begoña Vila Costas también fue la coordinadora de todos los instrumentos científicos del telescopio en la realización de los test de validación. Son las denominadas pruebas frías, en las que se duplican las condiciones en las que se verá sometida la nave en el espacio, donde reina el vacío y las temperaturas son de -230 grados centígrados. La seguridad es esencial, ya que a diferencia del Hubble, el James Webb, que se situará a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, no se podrá reparar en el espacio si falla alguno de sus componentes. 

Después de su trabajo en esta misión, Vila espera poder continuar en el centro Goddard, aunque ya como científica, no como ingeniera de sistemas. Lo que ve lejano es su retorno a España. «Lo veo complicado -dice- con las condiciones y el nivel de trabajo que tengo en estos momentos, aunque me gustaría mucho colaborar con compañeros e instituciones de nuestro país».

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