El verano gallego muestra al fin sus hábitos

Dos frentes fríos consecutivos traen una cierta inestabilidad, que no despejará hasta el sábado


Las lloviznas hicieron ayer su aparición para quebrar el idilio mediterráneo que este verano mantenía a la vista del público en tierras gallegas. Una jornada de refresco que las lechugas del huerto, los montes atacados o amenazados por el fuego intencionado y hasta el turista avisado celebrarán. Y es que -más allá del justificado odio de los hosteleros al huevo frito permanentemente instalado en la esquina noroeste del mapa del boletín meteorológico en el telediario de los canales estatales de cada día- el visitante espera siempre que de alguna forma el verano gallego muestre sus tozudos pero agradecidos hábitos. Quien viene a Galicia -sobre todo, procedente de la mitad sur de la península Ibérica, y huyendo de los rigores del calor más asfixiante- nunca olvida en su planificación del descanso estival un ramillete de días nubosos que le permitan gozar en sus excursiones de las excelencias de la gastronomía autonómica y de los magníficos paisajes en la rías, la Costa da Morte, la montaña interior o la Ribeira Sacra. El helicóptero de la Vuelta Ciclista a España no vuela ni filma en vano cuando deja atrás la Meseta.

Pues bien, como no todo va a ser tumbarse al sol, que hasta las playas vacías son bellas, el frente frío que ayer recorrió la comunidad descansa hoy -aunque deja nieblas que en algunas zonas litorales se mantendrán por la tarde- pero se reeditará mañana. Como consecuencia de una borrasca ubicada al oeste de Irlanda, durante todo el tramo matinal del jueves, según estima la predicción de MeteoGalicia, los cielos estarán cubiertos y dejarán precipitaciones generalizadas, que localmente podrían alcanzar «intensidad moderada». La misma agencia pronostica que esa misma tarde se irán abriendo grandes claros camino del sábado, en que se retomará la situación anticiclónica. Si la mañana se desperezará todavía un tanto neblinosa, las horas del mediodía en adelante regresarán a este inhabitual fenómeno de mediterraneización estival y las máximas se moverán entre los 22 grados de A Coruña y los 29 de Ourense. Una horquilla que repite los valores del viernes, porque las temperaturas diurnas no habrán descendido pese al frente frío. Al revés, serán las mínimas del sábado las que bajarán, con respecto al viernes, con la recuperación del anticiclón, del arco que va de los 14? a los 18? de mañana al que va de los 10? a los 13? del sábado. 

Fin de semana de playa

La playa parece de nuevo garantizada el fin de semana entrante, que será una antesala, según señalan fuentes de MeteoGalicia, de una nueva semana perfecta para los forofos del bronceado, con esos cielos absolutamente despejados y sus máximas entre los 25 y los 30 grados. Solamente el próximo jueves podría comenzar a desdibujarse la influencia anticiclónica y así suavizarse las temperaturas, aunque el día se mantenga propicio para el bañista. En cuanto al siguiente fin de semana, como diría Billy Wilder, eso ya es otra historia.

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