El cura del botafumeiro y el mar de Verín

Visitantes despistados dejan un abanico de anécdotas curiosas en las oficinas de turismo


La sorpresa con la que los turistas, sobre todo aquellos acostumbrados al Mediterráneo, reaccionan ante el fenómeno de las mareas -muchos han sido víctimas de la subida del mar por su falta de previsión- no es más que una de las miles anécdotas que dejan los despistes de quienes no conocen la tierra que visitan o pretenden recorrerla basándose en un plano o en la resabida Siri. Por supuesto, es en las oficinas de turismo donde más se repiten. Sus trabajadores nos han contado algunas muy jugosas.

Lugo

La plaza de toros romana. Los turistas confunden la Muralla con una plaza de toros. «Realmente en el plano lo parece», reconocen en la oficina de turismo municipal.

Bueu

Toponimia en inglés. Pronunciar Bueu es misión imposible para ellos, y Cabo Home lo leen y pronuncian como la traducción inglesa de vocablo «casa».

Pontevedra

Esas extrañas bateas. El idioma y la geografía también juegan malas pasadas a quienes preguntan por el Cruceiro de Hío y le llaman de Ohio, como el Estado americano. Confundir Cambados y Combarro -Combadros, Cambarro, Combados- es también frecuente. A los turistas les sorprenden mucho las bateas, y ya es una tradición en las Rías Baixas las distintas funciones que les endosan a estos criaderos de marisco. En Pontevedra preguntaron si eran túmulos funerarios antiguos. Pero bueno, en esa misma oficina municipal preguntaron también si los hórreos eran chalecitos.

Laxe

La guía del franquismo. Llegaron a A Laxe unos catalanes con una guía de la zona que habían comprando en una librería de Barcelona y empezaron a preguntar por sitios que ya no existían, como Mina de Caolín o el laboratorio geológico de Laxe, el molino de viento, la práctica de boliche en la playa, las fábricas de salazón... Joaquín Vidal, de la oficina de turismo, extrañado, les pidió la guía y comprobó que era de hace más de medio siglo. «Me va a oír el de la librería», amenazó la mujer.

Ribadavia

Las galletas de marihuana. Preguntó por ellas un chico procedente de Vigo, y cuando le dijeron que allí no las había, respondió: «¡Ya sabía yo que mis colegas me habían tomado el pelo!». Con todo, se le informó de que en un horno cercano se hacían unos dulces hebreos que llevaban semilla de amapola. El joven se encaminó a la tienda y no tardó en llamar por teléfono Herminia, de A Tafona de Herminia, contando que un chaval acababa de preguntarle si hacían galletas de opio.

Betanzos

El globo y el Miño. Los foráneos creen que el Globo de San Roque está todos los días a su disposición para volar. No parece muy extraño teniendo en cuenta que los que llegan a la oficina de Betanzos preguntan también por el río Miño, confundiéndolo con la localidad del mismo nombre.

Foz

La Catedral del Mar. Para muchos turistas, no está en Barcelona, sino en Ribadeo. La confunden, claro está, con la playa de As Catedrais.

Ourense

Un volcán de agua caliente. En Ourense creen que las Médulas están en esa provincia, que el puente del Milenium lo diseñó Calatrava y que las termas proceden de las aguas que calienta un volcán.

Nigrán

El puente para ir a las Cíes. Al protegido archipiélago se le llama de todo: Chíes, Tíes, Píes... Además, preguntan dónde está el puente para llegar a las islas o el ferry que lleve los coches hasta allí. Creen, confundiéndolas probablemente con A Toxa, que hay centros comerciales en las Cíes.

Verín

La playa de Verín. Los turistas piden un plano de la localidad y preguntan dónde está la playa, convencidos de que toda Galicia tiene mar. También nada más entrar en la comunidad preguntan dónde hay bruxas, «que nos han dicho que en Galicia se pueden ver». O vacas, cerdos, gallinas... porque sus hijos «nunca han visto animales en Galicia».

A Pobra

El potente mirador de A Curota. Algunos extranjeros preguntan por los cromlech, y en realidad no van desencaminados, porque ese es el nombre en inglés de los dólmenes. Más despistados están cuando creen que entre las maravillosas vistas del monte de A Curota están las de las torres de la Catedral de Santiago. Y también en A Pobra es inevitable que pregunten por las bateas, esas plataformas sobre el mar que algunos creen que son «hotelitos».

A Coruña

El ascensor de la Torre. Muchos visitantes, cuando llegan a la torre de Hércules, preguntan dónde pueden coger el ascensor para subir a lo alto del monumento. Pueden ser los mismos que al llegar a Santiago quieren saber dónde pueden comprar las entradas para visitar la Catedral, un monumento que creen que construyó el Apóstol.

Camino de Santiago

Una churrasquería para comer churros. Las anécdotas en la oficina de Turismo de Santiago son también muy curiosas. Los peregrinos preguntan por los horarios de los buses para ir a Formentera -se refieren, lógicamente, a Fisterra, al final del Camino- y por una churrasquería para tomar un chocolate con churros. Pero las que no tienen desperdicio son las relacionadas con el botafumeiro, que tanto les sorprende. Algunos le llaman putafumeiros y otros creen que sobre él va montado un sacerdote y que unas veces sube y otras no dependiendo de cuánto paguen los espectadores.

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