Despedida de un portavoz matemático

maría signo ROMA / CORRESPONSAL

SOCIEDAD

LESZEK SZYMANSKI | Efe

Federico Lombardi deja la portavocía del Vaticano con una carta a los medios: «Nunca tuve la impresión de no ser bienvenido o respetado por alguien»

03 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En el viaje de vuelta tras las Jornadas de la Juventud celebradas en Cracovia, el papa Francisco dedicó un cariñoso homenaje a Federico Lombardi, que hasta ese día ha sido su portavoz, y en el avión le entregó una tarta como despedida. El jesuita y matemático de 74 años deja su puesto al norteamericano Greg Burke, numerario del Opus y que llega de FoxNews. Se cierra así una etapa crucial en la vida de la Santa Sede, que vio en estos años como un papa, Bededicto XVI, renunciaba al pontificado y llegaba Francisco, su sucesor de Argentina y jesuita también, marcando un aire nuevo en el Vaticano.

Lombardi se despidió ayer con una carta a los colegas corresponsales de prensa acreditados en la Santa Sede agradeciéndoles el cariño y el afecto que le han mostrado en este tiempo. No falta el agradecimiento hacia los dos papas que lo han «llamado para servirles de cerca». Los diez años al frente de la oficina los califica de «momentos muy significativos en la historia de la Iglesia» y explica que se ha visto siempre apoyado: «No he tenido nunca la impresión de no ser bienvenido o escuchado por alguien». También asegura que el trabajo «ha sido una bella llamada, desafiante», y termina deseando a sus sucesores, Greg Burke y la española Paloma García Ovejero, un buen trabajo ya que «harán ciertamente muy bien la tarea a la que han sido llamados».

Lombardi se ha marchado de la misma forma en que vino: serena, discreta, concisa y sencillamente. Cuando llegó, el 11 de julio del 2006, los periodistas estaban habituados al carácter expansivo del papa Juan Pablo II y al gesto serio y por momentos malhumorado de su portavoz, Joaquín Navarro Valls, que llevaba 22 años manejando con mano de hierro la sala de prensa. Todo cambió.

Benedicto XVI prefirió un religioso italiano estrechamente relacionado con los medios de comunicación de la Santa Sede -Lombardi fue director de la Radio Vaticana y del Centro Televisivo Vaticano-, muy apreciado por su amabilidad y disponibilidad, sin importar a qué medio representase cada uno. Culto, afable y muchas veces irónico, hasta sus más críticos se han rendido a su manera de ser.

Anécdotas hay miles. Sobre todo de su paciencia infinita para contestar preguntas absurdas o simplemente repetidas hasta la saciedad. Por eso sus ruedas de prensa se alargaban horas. Por ejemplo, cuando abdicó Benedicto XVI se hicieron todo tipo de preguntas: ¿Seguirá siendo infalible? ¿Cómo se va a vestir? ¿Qué hará después de su dimisión?... Lombardi, sin inmutarse, contestaba con dulzura: «La infalibilidad está más bien ligada al cargo», «Joseph Ratzinger llevará zapatos de color marrón», y tras dimitir (la hora oficial era a las ocho de la tarde) «supongo que irá a cenar».

Al frente de la sala de prensa le ha tocado lidiar con graves problemas. El primero fue el polémico discurso de Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona que encendió a los musulmanes. Más tarde fueron las filtraciones de Vatileaks y los casos de pederastia en la Iglesia, hasta llegar a la sorpresa de la renuncia del papa Benedicto XVI, el 11 de febrero de 2013. Con Francisco también ha tenido que afrontar momentos difíciles, como el segundo Vatileaks con el juicio y posterior condena a dos colaboradores del pontífice. Ahora le espera un retiro dorado al frente de la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.

Un jesuita español preside la comisión que estudiará si habrá diaconisas

El papa ordenó ayer el estudio del papel que tenían en la Iglesia primitiva las diaconisas, una figura que desapareció con el paso del tiempo pero cuya presencia se exige desde diferentes esferas. Tras «una intensa oración y madura reflexión», Francisco decidió crear una comisión, presidida por el obispo español Luis Francisco Ladarria Ferrer, anunció la Santa Sede en un comunicado.

La comisión estará compuesta por doce miembros, la mitad mujeres, y todos ellos religiosos y estudiosos, como el docente de la madrileña Universidad Pontificia de Comillas Santiago Madrigal.