Mara Dierssen: «En la diversidad hay un potencial enorme y apartarla nos empobrece»

Dierssen estará en A Coruña el 28 de julio para asistir a unos cursos de ciencia y dar una conferencia abierta al público

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Redacción / La Voz

Mara Dierssen (Santander, 1961), es una de las referentes mundiales de neurobiología, y lleva tres décadas investigando el síndrome de Down. También es jefa del grupo de Neurobiología Celular y de Sistemas en el Centro de Regulación Genómica, algo que compagina con éxito gracias a la pasión por su trabajo. Dierssen, que también es coautora de la investigación sobre las propiedades del té verde para mejorar las capacidades de las personas con síndrome de Down, dará una conferencia gratuita con previa inscripción el próximo jueves día 28 en la Fundación María José Jove, en A Coruña, donde también participará en los CorBI International Courses, una iniciativa que reunirá a selectos alumnos y profesionales de la ciencia para combinar la neurobiología y la matemática durante once días.

-Lleva tres décadas investigando el síndrome de Down. ¿Cree que es algo incurable?

-No. Algo incurable no tiene esperanza de tratamiento farmacológico, y según demuestran las investigaciones realizadas en los últimos veinte años, esa esperanza existe y podemos proponer alternativas. A medida que conocemos mejor la neurobiología de esa enfermedad, abrimos nuevas posibilidades terapéuticas.

-¿Considera que el síndrome de Down, siendo la causa de discapacidad mental de origen genético más común, recibe la atención que merece por parte de la comunidad científica?

- Creo que la comunidad científica sí tiene interés, pero hay poca gente investigándolo porque la financiación para estudios clínicos de este síndrome no ha sido la adecuada. Se ha favorecido la investigación en otros campos, como el de las enfermedades raras, las cardiovasculares o las oncológicas, lo cual también está fenomenal, pero el problema es que la gente invierte donde se aplican fondos públicos, y las convocatorias que favorezcan la discapacidad intelectual, en concreto el síndrome de Down, son pocas.

-¿Cómo se puede mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down?

-Lo primero sería favorecer su integración real en la sociedad, tanto laboral como en las actividades cotidianas. Mi consejo es que la gente se acerque a ellos, charle con ellos y les ofrezca oportunidades. Tenemos que cambiar nuestra mirada al respecto de este síndrome, y para ello es necesario que la gente entienda que en la diversidad hay un potencial enorme, y que apartar lo que es diferente solo consigue empobrecernos.

-¿Cuenta hoy la investigación científica con más apoyos financieros de los que ha tenido en el pasado?

-Por desgracia, con muchos menos, en especial debido al recorte en investigación a nivel académico. Además, a la hora de invertir en ciencia prima la investigación en centros privados o en industria sobre la que se hace en centros públicos, y esto daña el sistema científico español, porque incluso para buscar financiación fuera de España es necesario partir de unos datos preliminares y experimentos para los que el apoyo financiero ya es fundamental.

La ciencia es una rueda con mucha inercia y cuesta pararla, pero empieza a notarse el frenazo.

-Su investigación sobre el compuesto del té verde no cuenta con el apoyo de las farmacéuticas para financiar su fase III, porque al tratarse de un remedio natural no pueden patentar el tratamiento y recuperar su inversión. ¿Qué opciones quedan?

-Cuando ya existen indicios claros de que un remedio puede ser útil para una población concreta, esto pasa a manos de las asociaciones de familiares de personas afectadas, o incluso al Ministerio de Sanidad, y nosotros estaríamos encantados de pasarles el testigo e introducir el remedio en el sistema sanitario español.

-El próximo jueves, día 28, dará una conferencia en la Fundación María José Jove y también participará en los cursos CorBI. ¿Cómo consigue compaginar estas actividades con su apretada agenda?

-Por la pasión por mi trabajo, durmiendo poco y trabajando mucho. No es nada fácil, además tengo cuatro hijos, una familia grande. La verdad, este curso me hace mucha ilusión, es muy interesante y realmente multidisciplinar, algo que muy pocos cursos consiguen en su programa. Además, Luis Miguel Martínez Otero, el organizador, se ha preocupado de que haya una parte dedicada al público general, y por eso me ha invitado a dar una conferencia en la Fundación María José Jove. Para mí es un privilegio, y estoy encantada.

-El título de su conferencia, «Rembrandt, los pintores del cerebro», ¿a qué remite?

-A la plasticidad cerebral, a cómo pintamos nuestro cerebro con lo que hacemos, y a cómo somos nosotros los que realmente estamos construyendo esa obra de arte que al final va a ser nuestro cerebro.

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