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No es la Fórmula Uno pero casi. Y es que la carrilanas de Esteiro levantan cada año una gran expectación. Miles de personas se agolpan en la cuesta de O Maio para ver los bólidos más disparatados y divertidos del circuito gallego. Eso sí, las ruedas tienen que ser de madera y el combustible es el impuso de la propia cuesta. Fran Piñeiro, a los mandos de un coche de la escudería Cachys Boys, se alzó con el triunfo en esta edición. Su pericia y destreza le valieron para hacerse con el primer puesto en la modalidad de velocidad.

A escasos segundos del equipo vencedor entraron en la meta los vehículos del Bar Paluca, tripulado por Vidal y Fernández, y el Ardello Eixo, que tomó la salida en primer lugar tras obtener el mejor registro de tiempos en las clasificatorias con Manuel y Tobío a los mandos. El cuarto puesto correspondió a la escudería Chiringuito de Cabanas, con Manel y Xaquín a los mandos. El orden de llegada de estos dos últimos se decidió tras visionar el vídeo pues un trompo sembró dudas sobre el tercer clasificado.

Las carreras de las distintas categorías de que consta esta competición se saldaron sin incidentes salvo algunos rasguños de algún piloto al salirse de la pista O Maio, aunque muchos de los troncomóviles inscritos no llegaron a terminar la prueba debido a averías y salidas de pista. Entre los abandonos es de reseñar el de Toño Mosquera, ya que su espectacular Bugatti A-57 no aguantó la dureza del circuito. No obstante, en esta ocasión, abundaron las protestas y reclamaciones de varios conductores por considerar que sus rivales no fueron limpios en la carrera tanto a la hora de evitar adelantamientos como obstaculizando a compañeros, e incluso acusando a algún rival de provocar la salida de la pista por rozamientos entre los coches.

Interés en toda Galicia

La masiva presencia de público a lo largo de los 2,8 kilómetros del circuito, una pista provincial en pendiente por la que discurre esta prueba, avalaron una año más el interés y expectación que en Galicia despierta esta prueba, que cuenta con la declaración de fiesta de interés turístico gallego. La participación va en aumento cada año. En esta ocasión se interesaron por asistir a la carrera aficionados procedentes de diversos puntos de Galicia e incluso del norte de Portugal.

En cada edición aumenta el número de aficionados que optan por inscribirse en categorías de vehículos lentos, lo que confiere al certamen un componente cada vez más festivo y mucho menos peligroso que los vehículos rápidos, los cuales pese a carecer de motor y de rodamientos en sus ruedas, llegan a alcanzar los ochenta kilómetros a la hora en ciertos tramos del circuito.

Dentro de las demás categorías destaca la de niños, pues pese a su juventud ya alcanzan grandes velocidades. Los primeros clasificados en esta categoría fueron Anxo y Manuel tripulando un vehículo de la escudería, Cachys Boys que ganó en adultos. Roberto Lago y el vehículo de As Lombas fue segundo.

Las carrilanas de Gerente volvieron a despertar el interés del numeroso público asistente a esta edición, unas diez mil personas, según fuentes de la organización, valorando la estética y el buen hacer que Ramiro García imprime a cada uno de los vehículos que construye, todos de madera, aunque imitando diferentes modelos. También en esta ocasión, y pese a que ya ronda los noventa años, quiso bajar en uno de los bólidos suyos, acompañando por su inseparable copiloto O Bolato.

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Esteiro vibró con la carrera más disparatada de carrilanas