Diego González Rivas: «Ser feliz es lo único importante»

Diego González Rivas se pasa la vida recorriendo el mundo para explicar una técnica milagrosa para extirpar tumores en el pulmón


Es uno de los hombres del momento, un gallego que se pasa la vida recorriendo (él dice conquistando) el mundo para explicar una técnica milagrosa para extirpar tumores en el pulmón. Diego González Rivas (A Coruña, 1974) me recibe en un despachito del Chuac justo después de una operación de cuatro horas y antes de salir hacia Chile, Brasil y México a seguir con esa conquista. Y se toma la entrevista muy en serio.

-Viaja usted mucho.

-Sí. Hace tres días llegué de China. Más o menos cada cuatro o cinco días cojo un avión. Y ahora estamos en la temporada tranquila.

-¿Se da cuenta dónde está al despertarse por las mañanas?

-A veces tardo un par de minutos en ubicarme. Hay veces que estoy en cinco países durante una semana. De todos modos, me ocurría más antes.

-¿Y disfruta con este ritmo?

-Sí. Me gusta porque opero muchísimo. En China hay un volumen tremendo. En cirugía están a la cabeza, pero es normal. Si haces una cosa mil veces acabas haciéndola bien.

-¿Cómo era de pequeño?

-Bastante traste. Muy intranquilo, curioso. Me metía en todos los fregados. Recuerdo que mis padres me llevaban por la calle con un arnés.

-¿Sigue igual de intranquilo?

-En cierto modo. Soy bastante dinámico.

-¿Qué le llevó a ser médico?

-Yo creo que siempre quise ser médico. Mi madre recuerda que ya lo decía de pequeño. Que quería hacer reír a la gente y curarla.

-Y quizás también jugar a los médicos con las niñas...

-También, ja, ja.

-Dicen que es un poco ligón.

-¿En serio? Bueno, tuve mi época. Ahora no tengo tiempo, y me pasó el furor. De joven trabajé poniendo copas en los bares de noche. En algunos llevaba los apuntes y aprovechaba para estudiar a veces, porque no bebía ni fumaba. Me iba bien porque ganaba algún dinero y, al no beber, controlaba muy bien la situación. Era una buena estrategia.

-¿Cuál es la mujer más atractiva que conoce?

-No la conozco pero diré Natalie Portman. Me encanta esa chica.

-Recomiéndeme una canción para seducir a una pareja.

-Humm. (Se lo piensa un poco). Purple Rain, de Prince.

-Usted sigue soltero. ¿No piensa en formar una familia?

-Sí, claro, en algún momento, pero aún soy muy joven para eso. Digamos que no encuentro el momento.

-También es surfista. ¿Sigue viajando con la tabla?

-Ahora ya no. Surfeo aquí. Fui durante diez años el médico de la selección española de surf.

-¿Dónde están las mejores olas?

-En Indonesia. Yo he ido nueve veces.

-¿Es verdad que una vez casi le mata una ola?

-Sí. Me enfrenté a unas olas que estaban por encima de mis posibilidades, me caí de una altura de tres metros y la ola me envolvió. Tuve suerte de que me dejara en una zona de coral. Si me quedo en el mar, me habría ahogado.

-Y también estuvo muy cerca del atentado de Bali.

-Sí. No nos cogió la explosión por diez minutos.

-¿Le llevaron a alguna reflexión esas experiencias?

-Con lo de Bali me di cuenta de lo frágiles que somos y de cómo cambia la vida en un minuto. Te haces muchas preguntas y aprendes a valorar más la vida. Con el accidente de surf entendí que tenía que medir los riesgos, que hay que ser consciente de nuestras propias limitaciones. Yo no tenía miedo, iba siempre al límite. Tenía también una moto e iba a los circuitos a correr. Pero vi que no podía seguir así. Y lo he aplicado en la vida.

-¿Es futbolero?

-No, muy poco. Pero he ido a Riazor muchas veces. De hecho tenía un amigo cuyo padre era el encargado del marcador, cuando no era electrónico. Nosotros poníamos los cartelones con los goles. Una vez le marcaron uno al Dépor y lo anotamos, aunque el árbitro lo anuló sin que nos diéramos cuenta. Pronto vimos que nos silbaba todo el estadio y, claro, tuvimos que corregir el error.

-¿A quién admira?

-Humm. A mucha gente... A mis maestros, a mis compañeros, que me aguantan... Y a mis padres sobre todo. Se lo debo todo a ellos. En la vida conoces a mucha gente, pero los únicos que no te fallan nunca son tus padres.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Ser feliz. Es lo único importante. Y eso lo engloba todo.

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