El consumo de bebidas por encima de los 65 grados, posible causa de cáncer

La OMS alerta de que el té y el mate se toman muy calientes en Asia y Sudamérica

La temperatura del café a examen La temperatura del café a examen

Redacción / La Voz

El café, caliente, pero no demasiado. Ni el café, ni la leche, ni el té, ni el mate ni cualquier otra infusión. Ninguna debe tomarse por encima de los 65 grados, porque de lo contrario puede aumentar el riesgo de sufrir un cáncer de esófago. Es la nueva advertencia que lanzó ayer la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), un organismo dependiente de la OMS que ha revisado más de 1.000 estudios científicos, realizados tanto en humanos como en animales, en los que se examinaban las posibles consecuencias para la salud de las bebidas muy calientes. Los 23 expertos que participaron en el análisis concluyeron que por encima de los 65 grados son «probablemente» cancerígenas. Es, sin embargo, una clasificación provisional, ya que aún serán necesarias más evidencias para certificarlo de forma definitiva.

«Lo que decimos ahora es que hay que ser prudentes y dejar que las bebidas muy calientes se enfríen antes de tomarlas», advierte Gregoy Hartl, portavoz de la OMS. En la evaluación preliminar anterior había incluido al café como «posible carcinógeno» por su hipotética vinculación con el tumor de vejiga y se había incluido de forma provisional en la categoría 2B, junto a productos como el plomo y el cloroformo. Ahora, los expertos han eximido de toda culpa a esta bebida y la han retirado de la lista, ya que no han encontrado «evidencias concluyentes de que su consumo pueda provocar cáncer».

Los nuevos resultados sugieren que tomar bebidas muy calientes es causa probable de sufrir cáncer de esófago y que es la temperatura, más que la bebida en sí misma, la que parece ser la responsable», explica Chistopher Wild, director Esta advertencia no ha sorprendido a los médicos, que ya aconsejaban a sus pacientes moderación a la hora de ingerir líquidos extremadamente calientes. Rafael López, responsable del servicio de Oncología en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) advierte que la recomendación no está pensada para países como España, donde, salvo excepciones, el café u otras bebidas no se suelen tomar por encima de los 65 grados, sino para zonas de Sudamérica o del sudeste de Asia en las que es frecuente que el té o el mate se tomen por encima de los 70 grados. «El riesgo -dice- se produce cuando este consumo es repetitivo y durante años».

Cafés a 79 grados en A Coruña y 51 en Vigo

Con varias décadas trabajando en cafeterías y restaurantes, Emilio clava la temperatura a la que sale el café recién hecho: «Mira, la cafetera marca 120 grados así que saldrá a unos 80». Explica que luego hay clientes que le piden la leche fría o templada. El camarero de una conocida cafetería y restaurante de la calle coruñesa de A Gaiteira elabora un café con leche, en taza de cristal. Mientras, un cliente se lee la información sobre los peligros de las bebidas calientes. El resultado que da el termómetro es el previsto: casi 80 grados, si bien, apunta el jefe, ningún cliente lo toma así, sino que esperan unos minutos. En el extremo opuesto se sitúa el local de Luis, en Vigo. Los cafés salen a una temperatura por la que la OMS le daría la enhorabuena. Mezclado con leche, la marca se sitúa en 51 grados y el solo, en 62. El profesional es consciente de que los despacha bastante templados y sabe que en la mayoría de los bares los sirven ardiendo. Pero es barista profesional y, para él, la temperatura es tan importante como la materia prima. «En hostelería existe la mala costumbre de quemar la leche del café y la temperatura de la máquina no la saben», dice.

En una cafetería de Lugo, donde se sirven 300 cafés diarios, sale a entre 65 y 70 grados y Paco López, su regente, apunta que el 80 % de los clientes los reclama calientes. «El cliente pide el café caliente, pero no lo bebé de penalti o de golpe», advierte.

En una céntrica cafetería de Pontevedra el café marca 67 grados apenas un segundo después de ser servido y baja más de tres grados en apenas un minuto. El camarero explica que hay quien lo pide hirviendo, pero no es lo habitual. En otro local de Santiago se sirve a 65,7 grados acompañado de una galleta, y dos minutos después baja a 55,4. En otro de Ourense se sirve a 61 grados y los clientes piden leche fría.

Información de las delegaciones de A Coruña, Vigo, Pontevedra, Lugo, Ourense y Santiago.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
4 votos
Tags
Comentarios

El consumo de bebidas por encima de los 65 grados, posible causa de cáncer