«En el trabajo es fácil detectar cuando una compañera sufre violencia de género»

La vocal del Poder Judicial alerta del riesgo de las mujeres del rural y de las adolescentes

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La presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género pide erradicar los piropos Ángeles Carmona considera que son una invasión a la intimidad de la mujer

redacción / la voz

María Ángeles Carmona trabajaba como letrada judicial titular en un juzgado de Violencia desde hace diez años. Hace dos, fue nombrada vocal del Poder Judicial y el consejo le delegó la presidencia del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género. Ayer presentó en Vigo y A Coruña un protocolo al que se han adherido 150 empresas gallegas.

-¿En qué consiste el protocolo?

-Lo que se intenta es detectar situaciones de violencia de género entre las trabajadoras de las empresas, lo cual es importantísimo en la labor de prevención y, en segundo lugar, prestar apoyo, formación e información sobre la violencia de género. Desde el Observatorio hemos detectado que la denuncia es un proceso muy complicado para la mujer víctima, que necesita sentirse apoyada, segura y protegida para poder dar ese paso. Al tratarse de una iniciativa pionera en España estamos muy agradecidos por el esfuerzo que está haciendo la sociedad civil gallega y, por supuesto, la Asociación de Auditores Socio-Laborales. Para ello también se han implicado varias instituciones, entre otros, magistrados del TSXG, el CGPJ y personas expertas en violencia de género.

-¿Abarca la violencia fuera de la empresa?

-Sí, porque los estudios muestran que muchas mujeres no se atreven a contar lo que está pasando porque tienen miedo al maltratador, miedo por sus hijos, porque sienten vergüenza o sienten que no van a ser apoyadas. Por eso, que el entorno laboral detecte, primero, si una mujer está sufriendo esta violencia y, segundo, la apoye, es imprescindible para que denuncie.

-¿Cómo se detecta?

-La violencia física se detecta muy fácilmente, mientras que la psicológica es más difícil de detectar, pero a una compañera de trabajo que la sufre se le nota. Ese apoyo es importante para que esa mujer se reconozca como víctima, para que tenga los apoyos suficientes en la misma empresa y conozca cuáles son sus derechos, como el derecho a la movilidad dentro de la empresa, el derecho a que las faltas de puntualidad como consecuencia de esta violencia no se consideren faltas o el derecho a conseguir un puesto de trabajo que entrañe una mayor protección para su integridad física o psíquica.

-¿Se ha alcanzado la igualdad en la empresa?

-No, aunque es verdad que la Ley de Igualdad del 2007 se ha traducido en pasos adelante enormes y que en el ámbito de la empresa se ve mucha sensibilidad. Estamos muy contentos de ver la respuesta tan abrumadora que ha tenido la adhesión al protocolo en Galicia: se han adherido 150 empresas tanto del ámbito privado como público, tanto grandes como pequeñas. Y municipios, algo muy importante, porque la ruralidad es un factor de especial vulnerabilidad: la mayor parte de las víctimas de violencia de género se producen en España en municipios inferiores a 6.000 habitantes. Es fundamental, porque cuanto más se disponga de información para detectarla precozmente en los lugares más recónditos, mejor vamos a poder llegar a esas mujeres para que detecten a tiempo la violencia de género y así poder protegerlas mejor. Pero no podemos bajar la guardia porque aún vemos diferencias de salario y que las mujeres no alcanzan los puestos directivos con tanta facilidad como los hombres. En el fondo, este es un protocolo para la igualdad de la mujer en la empresa.

-¿Es necesaria una actuación colectiva con otros ámbitos?

-Sin duda alguna. Este es solo el inicio para implantar el rechazo a la violencia de género y formar en igualdad, pero este problema hay que abordarlo desde diferentes puntos de vista. Desde la educación, que lo es todo, ya que los niños desde pequeños deben recibir formación en igualdad, herramientas para la resolución pacífica de los conflictos y, por supuesto, información y sensibilización contra la violencia contra la mujer.

-¿Cuál debe ser el objetivo de estas iniciativas?

-Para nosotros, Observatorio y CGPJ, estas iniciativas son absolutamente imprescindibles porque, si bien es cierto que en España hemos avanzado mucho en legislación y en la creación y coordinación de instituciones contra la violencia de género -por lo que se están recibiendo premios internacionales- debemos dar un paso más. Hay que conseguir que toda la sociedad rechace de plano la violencia de género y que, por lo tanto, el maltratador se sienta aislado y vea que esas conductas no son impunes. Estas iniciativas civiles lo que hacen es decirle al maltratador «tú no tienes cabida en esta sociedad». Y la difusión que hacéis los medios de comunicación de este problema constituye una buena herramienta para llegar a las víctimas.

-¿Qué descubrimientos ha realizado el Observatorio?

-Estamos haciendo una estadística muy pormenorizada, estamos poniendo negro sobre blanco qué está pasando en España en cuanto a violencia de género, hay países en Europa que ni siquiera saben cuántos asesinatos tienen.

-Hay una media de 60 crímenes machistas al año, parece una tasa natural. ¿Hay que revisar la ley?

-Es una cifra intolerable, intentamos eliminar cualquier crimen. En el 80 % de los asesinatos no había denuncia previa. La ley es vanguardista y multidisciplinar, fue galardonada y es estupenda, y se han acometido reformas en los últimos meses. Esa violencia sutil, de acoso, hostigamiento, sin injurias ni amenazas pero sí con muchas llamadas y WhatsApps ya constituye un delito.

-¿Ven nuevos riesgos?

-Sí, un alto índice de vulnerabilidad en las adolescentes, a través de las redes sociales, y de la mujer rural, lo que atañe a Galicia. En el 2015, Galicia acabó con más denuncias (una buena noticia), disminuyó la cifra de mujeres que renuncian a denunciar y aumentaron las condenas.

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