La cuna de la lengua castellana deja sus huesos al descubierto

En el primitivo monasterio de San Millán de la Cogolla, que es patrimonio de la humanidad, dejan restos sin protección


carballo / la voz

Los huesos de los viejos monjes del primer monasterio de San Millán de la Cogolla, que es patrimonio de la humanidad, se exhiben de forma impúdica en una de las aperturas de las cuevas que les dieron cobijo y que fueron origen del cenobio. En este lugar de La Rioja fue donde se localizaron las primeras glosas escritas en las lenguas castellana y vasca. Allí se formó Gonzalo de Berceo, el primer poeta en el idioma de Cervantes.

El conjunto, que recibe miles y miles de visitantes, está formado por dos monasterios, el de Suso y el de Yuso, que distan poco más de un kilómetro el uno del otro. El primitivo surgió de unas cuevas que habitaron en el siglo VI los eremitas discípulos de San Millán. La construcción se fue ampliando hasta el siglo XII, con lo que aquellos orificios en la montaña dieron lugar a un cenobio clave en la divulgación de las primeras letras castellanas.

En este viejo monasterio, con partes visigóticas, mozárabes y románicas, están enterrados los infantes de Lara, que dieron origen a unos de los romances más importantes de la primera literatura castellana. En el exterior, a la derecha y al alcance de cualquiera, sin más protección que un letrero que trata de impedir la acción de los curiosos, una de las salidas de las cuevas invita a realizar un examen visual. Está franqueada con una reja metálica, pero no impide ver o llegar a los numerosos restos óseos, supuestamente de los primeros moradores del monasterio. Aunque las visitas al interior del recinto han de reservarse, el exterior es de acceso general. El pasado sábado varios senderistas curioseaban en el entorno y se asombraban de la situación de los restos en un espacio que es Patrimonio de la Humanidad. Ayer, en la oficina de Información Turística de La Rioja decían que era día de descanso e imposible recabar explicaciones sobre el tema. Al mismo tiempo apuntaban que nunca nadie había hecho ningún comentario al respecto.

En este lugar fue enterrado en una tumba excavada en la roca el fundador del monasterio, el anacoreta Aemilianus (Millán), que vivió recluido hasta su muerte a los 101 años. Gonzalo de Berceo tradujo al castellano su biografía. Así, en el marco en el que va a surgir la que hoy es la más antigua manifestación escrita de la lengua española exponen los huesos a la acción de la naturaleza y de los humanos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

La cuna de la lengua castellana deja sus huesos al descubierto