Galicia, la comunidad invertebrada

La falta de planificación supramunicipal multiplica los problemas de una región multifocal


redacción / la voz

¿Es Galicia una región urbana? ¿Han dejado de crecer las urbes por el estancamiento de la población? ¿Qué problemas supone el urbanismo gallego? ¿Cómo será la fisonomía de la comunidad del futuro? Son muchas las preguntas que se pueden hacer sobre el peso actual y venidero de las ciudades en Galicia, y parece que algunas tienen más fácil respuesta que otras.

Por ejemplo, no está claro que Galicia sea urbana, pero nadie puede pensar que es rural. Manuel García Docampo, profesor de Socioloxía Urbana e Ordenación do Territorio de la Facultade de Socioloxía de la UDC, apuesta por una definición intermedia: «As sociedades viven un proceso crecente de urbanización, e parece que as leva do rural ao urbano, pero iso non é exactamente así. Antes a cidade acababa bruscamente, tanto como que tiña murallas; ese é un vello concepto moi ben delimitado, pero nas cidades contemporáneas non». Para Docampo, «a cidade real é unha área urbana, as veces definida incluso pola continuidade das beirarrúas, como na ponte do Pasaxe», un área que se define por «a densidade de poboación e por compartir o mesmo espazo: o mesmo lugar para ir ao cine ou para ir á compra, aínda que non vivas no mesmo núcleo». Pero junto a esas pocas áreas urbanas hay otra opción, las ciudades pequeñas, «cabeceiras de comarca, que non son espazos rurais».

Urbes y cabeceras de comarca

Albino Prada, profesor de Economía Aplicada de la Universidade de Vigo y experto en desarrollo regional, coincide en el diagnóstico: «En Galicia -dice- tenemos un pequeño grupo de ciudades de mediano tamaño y un grupo numeroso de ciudades de pequeño tamaño, desde Tui a Monforte de Lemos, desde Viveiro a Xinzo o Pontedeume. En general estamos aún a tiempo de evitar grandes núcleos urbanos congestionados si vertebramos nuestro tejido urbano policéntrico más allá de la escala municipal en que cada uno de nuestros núcleos urbanos se mueve».

El carácter mixto y la diferenciación entre área urbana y cabecera de comarca la hace también Andrés Precedo Ledo, catedrático jubilado de Xeografía Humana e Ordenación do Territorio de la USC: «Galicia tiene un carácter mixto, urbana y rural», aunque «el 65-70 % de la población es urbana, también sociológicamente, de ciudades medias y pequeñas. Esto supone un cambio de mentalidad y comportamiento». Este cambio llega a todas partes. «Non hai un espírito urbano -dice el sociólogo Docampo-. É un tópico, é igual que pensar en coma son os suecos con respecto aos españois. Eu minimizaría as diferenzas entre a cidade e o rural unha vez que eliminas o compoñente de clase. Agora no rural hai unha economía máis aló da agricultura ou pesca, é a do viñedo, o turismo rural, e gandería... hai banda ancha no rural».

Mirando al futuro, hay que preguntarse si las ciudades seguirán creciendo, y parece que la respuesta es no. «Si no crecen es porque la crisis demográfica ha estancado su desarrollo. Y en el mundo de hoy, las ciudades son los motores y si se estancan no pueden tirar del país», dice Precedo. Más concreto es Docampo: «Galicia non vai crecer máis. Os límites das cidades parece que quedan fixos, e o que hai que facer é reordenar o seu interior».

Esa reordenación no parece una tarea sencilla: «Tenemos las ciudades peor planificadas de España», sentencia Precedo Ledo. Y pone ejemplos como la conexión de transporte público entre Ferrol y A Coruña. Esta falta de planificación «hace que en las áreas metropolitanas de todas las ciudades repiten lo mismo y no hay entidades que planifiquen el territorio en su conjunto». El problema del transporte también lo señala Albino Prada: «Cuando no se planifica el desarrollo urbano a escala supramunicipal, se producen burbujas especulativas inmobiliarias que expulsan a los residentes hacia opciones insostenibles en términos de movilidad. Sin un buen transporte urbano colectivo, el acceso y vaciado del centro urbano genera graves problemas ambientales y de calidad de vida». Lo mismo cree Docampo: «Un problema é o transporte e a movilidade interna. O bus non pode pararse na Pasaxe (A Coruña). Tería que pensarse en entidades supramunicipais» para diseñarlo.

El tren, la solución

En este contexto, el tren se perfila como solución: «El futuro del transporte público interurbano es el ferrocarril -dice Precedo-. Las nuevas líneas y precios demuestran que si la oferta es atractiva los gallegos los usamos, y el eje atlántico, que es rápido y tiene buenas frecuencias, se ha convertido en la línea más rentable de España. El problema es que el lobby del transporte por carretera era muy fuerte».

En la misma línea se sitúa Prada: «La actual conformación de un área metropolitana de Vigo es una buena iniciativa en la dirección [de planificación supramunicipal] y la permeabilización ferroviaria, frente a la autopista, entre A Coruña-Santiago-Pontevedra-Vigo, también». Aunque el economista y el geógrafo disienten en un punto interesante: para Albino Prada, «no debemos perder de vista que a escala europea solo seremos un área urbana reconocible cuando nuestro eje urbano atlántico se vincule a la gran connurbación metropolitana del norte de Portugal con epicentro en Oporto. Es algo que bien quisieran poder tener el País Vasco o Cataluña con Francia». Precedo Ledo, en cambio, es menos ambicioso: «Somos lo que somos. Nos queremos comparar con Oporto, pero tiene 3,5 millones de habitantes en su área metropolitana».

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