El papa condena el terrorismo y el trato dado a los refugiados

Francisco pronuncia en el Vaticano la tradicional bendición «Urbi et Orbi»


El papa Francisco recordó hoy en su mensaje pascual a las víctimas de la guerra y el terrorismo, «esa forma ciega y brutal de violencia que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo».

Precisamente en el Domingo de Resurrección, que pone fin a la Semana Santa, se siente el dolor de un mundo «lleno de personas que sufren en el cuerpo y en el espíritu, mientras que las crónicas diarias están repletas de informaciones sobre delitos brutales, que a menudo se cometen en el ámbito doméstico, y de conflictos armados a gran escala que someten a poblaciones enteras a pruebas indecibles», señaló.

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el pontífice también pronunció la tradicional bendición a la ciudad y al mundo («Urbi et Orbi»), que también fue seguida por millones de católicos por televisión en todo el mundo.

Francisco, de 79 años, condenó en su mensaje las guerras, la violencia y el sufrimiento humano en el mundo. «Ante las simas espirituales y morales de la humanidad, ante al vacío que se crea en el corazón y que provoca odio y muerte, solamente una infinita misericordia puede darnos la salvación. Sólo Dios puede llenar con su amor este vacío», subrayó.

El papa recordó especialmente la guerra en Siria y pidió paz entre palestinos e israelíes, en Irak, Yemen, Libia, Ucrania y en países de África. Tuvo asimismo palabras para el pueblo de Venezuela, «en las difíciles condiciones en las que vive», y rogó que el mensaje pascual llegue a «los que tienen en sus manos el destino del país, para que se trabaje en pos del bien común, buscando formas de diálogo y colaboración entre todos».

También condenó los daños ecológicos a la Tierra, «maltratada y vilipendiada por una explotación ávida de ganancias, que altera el equilibrio de la naturaleza. Pienso en particular en las zonas afectadas por los efectos del cambio climático».

Tras los atentados del martes pasado en Bruselas, los controles en el acceso a la plaza y las medidas de seguridad volvieron a ser reforzados antes del inicio de la importante celebración para la Iglesia católica.

El papa argentino también mencionó la situación de los refugiados, que «encuentran demasiado a menudo en su recorrido la muerte o, en todo caso, el rechazo de quienes podrían ofrecerles hospitalidad y ayuda». La política tiene que poner al ser humano en el centro de sus acciones y ayudar y proteger a las víctimas de conflictos, subrayó.

La Pascua, que celebra la resurrección de Cristo tras su crucifixión, es el momento del año más importante del calendario cristiano y ofrece un mensaje de esperanza ante la adversidad.

«¡Jesucristo ha resucitado! ¡El amor ha derrotado al odio, la vida ha vencido a la muerte, la luz ha desterrado a las tinieblas!», escribió el papa esta mañana en su cuenta de Twitter.

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