Escándalo en Francia por un caso de pederastia en Lyon

Manuel Valls pide «actos y no palabras», mientras que los obispos se marcan como prioritario esclarecer el caso de unos supuestos abusos ocurridos entre 1986 y 1991

El arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin.
El arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin.

El presidente de la Conferencia Episcopal francesa, Georges Pontier, señaló a sus obispos que es prioritario esclarecer la actual polémica que ha sacudido la diócesis de Lyon por presuntos casos de pederastia. «Esclarecer la verdad para las víctimas. Esa prioridad debe guiar todas nuestras acciones en estos casos tan dolorosos», dijo Pontier en la apertura en Lourdes de la asamblea plenaria episcopal, en la que participan unos 120 obispos.

La polémica en la diócesis lionesa afecta en primer lugar al sacerdote Bernard Preynat, imputado a finales de febrero por agresiones sexuales a jóvenes «scouts» entre 1986 y 1991, y que estuvo en activo hasta el pasado agosto. También al arzobispo de Lyon, el cardenal Philippe Barbarin, denunciado por encubrimiento, y también acusado de puesta en peligro de la vida ajena y provocación al suicidio, en un caso vinculado con el sacerdote Jérôme Billioud.

Una primera denuncia presentada contra Billioud en el 2009 quedó archivada porque los actos habían prescrito, y otra se presentó en febrero contra Barbarin, que se dio a conocer este martes. El demandante, un hombre que tiene ahora 42 años y tenía 16 y 19 cuando sucedió la presunta agresión, señaló en el diario Le Figaro que el cardenal no hizo nada para apartar a ese sacerdote de su cargo, pese a que supuestamente estaba al tanto de su comportamiento. «Nunca, nunca, nunca he encubierto el mínimo acto de pederastia», dijo Barbarin en conferencia de prensa, en la que añadió que tras esa nueva denuncia ha pedido a Billioud que deje de ejercer su ministerio hasta que la Justicia se pronuncie.

El primer ministro francés, Manuel Valls, dijo antes que «espero actos y no palabras». «Respeto la presunción de inocencia. No soy juez, soy jefe del Gobierno (...), pero un hombre de Iglesia, cardenal, que tiene una influencia moral, intelectual, que ejerce una responsabilidad grande en la sociedad, debe entender el dolor», señaló.

El primer ministro apuntó en la emisora «RMC» que el único mensaje que puede transmitir, «sin ocupar el lugar de la Iglesia de Francia y de los jueces, porque hay una investigación en marcha, es que asuma sus responsabilidades». «Me pide que asuma mis responsabilidades y le puedo prometer que lo hago», añadió Barbarin en la comparecencia, en la que alabó la labor de la «mayoría» de sacerdotes y animó a no sospechar de ellos.

Ayer lunes, tres presuntas víctimas de actos de pederastia cometidos por Preynat escribieron una carta al papa Francisco para solicitarle explicaciones y una audiencia privada en el Vaticano. La misiva no pide la destitución del arzobispo pero, al dirigirse al Pontífice directamente, sus firmantes tienen la confianza de contar con alguien «que va a estar a la escucha».

Francisco, el primer papa latinoamericano y el primero jesuita, instituyó en mayo del 2013 una comisión para prevenir los casos de pederastia en la Iglesia y, mediante un «Motu Proprio», aprobó la reforma del código penal de la Santa Sede, que contempla y refuerza las sanciones contra esa práctica. 

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