La radiactividad «mata» a los robots enviados a la planta

Habían sido diseñados específicamente para acceder a las barras de combustible fundidas, los elementos más peligrosos de los reactores

la voz

Habían sido diseñados para nadar bajo el agua y sortear los obstáculos en los túneles y tuberías dañadas para intentar acceder a las barras de combustible fundidas en el accidente de Fukushima, los elementos más peligrosos y radiactivos de los reactores y que, después de los destrozos provocados en las plantas, nadie sabe muy bien donde están localizados. Ningún humano hubiera podido resistir tal misión, de ahí que tanto el Gobierno de Japón como la empresa Tepco, que operaba la central, decidiesen enviar robots controlados a distancia. En teoría estarían capacitados para poder resistir elevadas dosis de radiactividad. Pero no lo hicieron y también acabaron sucumbiendo. Las máquinas «murieron» literalmente, ya que la altas cantidades de radiación destruyeron su cableado.

«Es extremadamente difícil acceder al interior de la planta nuclear», dijo Naohiro Masuda, director de las operaciones de cierre de la instalación de Tepco. «El mayor obstáculo es la radiación», añadió. Hasta el momento se han enviado ya a cinco robots para encontrar las barras de combustible fundidas que se encuentran en el interior del reactor, y ninguno de ellos ha vuelto.

Las autoridades japonesas siguen trabajando por asegurar la zona, pero la realidad es que todavía no han finalizado la pared de hielo subterránea encargada de evitar que las aguas del subsuelo se contaminen y las filtraciones vayan a parar al mar, tal y como sigue ocurriendo. Los avances están siendo muy lentos.

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