Un derecho fundamental


Escoger colegio para nuestros hijos es una de las decisiones más importantes en nuestro papel de padres y trascendental para su futuro. El colegio se convierte en un segundo hogar para ellos y sus profesores, en colaboradores, y, por tanto, es un lugar crucial, no solo a nivel de formación académica sino también en formación en principios y valores. La elección no es fácil, por ello es importante establecer criterios y así encontrar aquel colegio que mejor se ajuste a nuestras expectativas como padres.

Aunque el nivel académico no lo es todo, nos aporta un dato objetivo que conviene tener en cuenta dentro del contexto del proyecto educativo.

Cada centro apuesta por un modelo de enseñanza y es necesario conocerlo. La proximidad del domicilio al centro, sus instalaciones y su catálogo de servicios también han de ser valorados. Y por último es necesario que esté en línea con los valores compartidos en la familia: los niños no deben percibir grandes diferencias.

Hecha la valoración en función de estos criterios son muchas las familias que ven limitada su elección por su situación socioeconómica. Es decir, más que un factor determinante en la elección del centro, su situación económica se convierte en una limitación que les obliga a prescindir de otros aspectos, aun siendo más importantes para ellos. Ni el interés de las familias en el rendimiento académico ni el ideario del centro pueden, en muchas ocasiones, anteponerse a la situación económica familiar.

Un derecho tan fundamental como la elección de centro escolar nunca debería estar condicionado a un criterio como el socioeconómico, que nada tiene que ver ni con la implicación de las familias en la educación de sus hijos ni con el propio centro escolar.

Por M. José Mansilla Pta. ANPAS concertadas

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