Las farmacéuticas europeas ceden terreno ante Estados Unidos e India

Pfizer, dueña de Viagra, compra la irlandesa Allergan, propietaria de Botox


Redacción / La Voz

La semana pasada el ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, hablaba de la importancia de que Europa tenga sus propios laboratorios de vacunas, y no solo por una cuestión económica, sino política. Occidente envejece y la ciudadanía exige una calidad de vida que está indisolublemente unida a la farmacopea. La noticia, ayer, de que la neoyorquina Pfizer (propietaria de Viagra) se ha hecho con la americano-irlandesa Allergan (Botox) ha puesto una vez más el dedo en la llaga: los laboratorios europeos ceden poco a poco terreno, por una parte a los americanos y sus grandes corporaciones; por otra, a los indios y su cada vez más potente industria de los medicamentos genéricos.

Europa tiene decenas de la laboratorios farmacológicos -en España hay 189 adscritos a Farmaindustria-, pero solo cuatro pueden considerarse grandes: Novartis, Roche, Sanofi y GlaxoSmithKline (GSK). Cada uno de ellos vende más de 30.000 millones de euros al año en fármacos -o productos similares- aunque solo la suiza Novartis puede hacer algo de sombra a los desde ayer dos grandes monstruos del sector: Pfizer y Johnson&Johnson, ambos norteamericanos.

¿Europeo? ¿Americano?

La primera consiguió ayer desbancar a su rival J&J como el laboratorio más valorado del mundo, ya que con la nueva compra Pfizer vale 272.000 millones de euros frente a los 260.000 millones del segundo. Para darse cuenta del valor de esta operación, solo hace falta una comparación: la segunda fusión más importante del sector fue la adquisición, en el año 2000, de Wellcome, Glaxo y SmithKline por Glaxo, que supuso crear una firma de 70.000 millones de euros.

Lo curioso es que la nueva compra de Pfizer convierte a esta macrocompañía en europea, aunque solo desde el punto de vista fiscal. Allergan está radicada en Irlanda y sobre el papel esta ha absorbido a Pfizer, y así pagará un 12,5 % de impuesto de sociedades en vez del 35 % que abonaba hasta ahora. La jugada no es novedosa, ya que la propia Pfizer quiso hacerse el año pasado con la británica AstraZeneca por el mismo motivo.

Por otra parte, con Allergan, además de garantizarse los ingresos millonarios del Botox, consigue reforzarse en el mercado de las afecciones oculares -en el que Allergan es especialmente activo, del glaucoma al ojo seco- y que el envejecimiento poblacional hará crecer en los próximos años. Hay que tener en cuenta que los dos productos estrella de Pfizer -Viagra y Lipitor- perdieron sus patentes hace pocos años (2013 y 2012, respectivamente). Aunque la píldora azul es sin duda la más conocida, tal vez sea el fármaco contra el colesterol (Lipitor) el que más ganancias ha dado a la compañía: durante varios años fue el medicamento más vendido del mundo y solo él facturaba unos 15.000 millones de euros cada ejercicio.

Lo que no tendrá la nueva compañía es el peso de la anterior Allergan en el mercado de medicinas genéricas, ya que esa división se la vendió este mismo año a Teva, la firma israelí que es líder en el sector.

España, importancia menor

En el panorama internacional, frente al incremento de poder de Estados Unidos y la India, España tiene una industria modesta. Sí cuenta con varias plantas de las grandes farmacéuticas mundiales, pero en cuestión de marcas propias no hay competencia con las firmas internacionales. Solo los Laboratorios Grifols pueden equipararse al máximo nivel del sector; en la división de biociencias la empresa catalana -que tiene varias plantas en Estados Unidos- factura cada año unos 2.500 millones de euros, principalmente en hemoderivados.

Muy lejos están las otras compañías hispanas, como Esteve, que factura unos 850 millones de euros en ventas, o Rovi, que ronda los 250 millones.

Los principales laboratorios y algunos de sus productos

Novartis. El laboratorio suizo despacha fármacos tan conocidos como Termalgin, Voltarén, los chicles de nicotina Nicotinell, el parche THS Estradot, la crema para la dermatitis Elidel o el bicarbonato Torres Muñoz.

Pfizer. Además de la Viagra y el Lipitor (para el colesterol en EE.?UU.), vende el tranquilizante Trankimazin, Cardyl (colesterol), Lyrica (neuralgia) o Zyvox (neumonía).

Roche. De la marca suiza es el Valium y el Lexatin, además del Redoxon y el Tamiflu (gripe A).

Sanofi-Aventis. Es la primera farmacéutica francesa y tiene en el mercado Tranxilium, Seguril (diurético) y Primperan (para evitar los vómitos), además de la vacuna contra el papiloma Gardasil.

GlaxoSmithKline (GSK). Es la joya británica de la farmacia y está en muchos hogares a través de sus antibióticos: Augmentine y Clamoxyl o Zinnat son algunos. En los neceseres está con su pasta de dientes (Sensodyne), sus productos de higiene íntima Lactacyd o su pegamento para dentaduras (Corega).

Johnson&Johnson. Conocida sobre todo por sus aceites y champús, la firma norteamericana está detrás de otros productos tan conocidos como Listerine o Neutrógena. En los botiquines es responsable de Frenadol, Iniston o Nicorette.

AstraZeneca. También británica, tiene un antiácido reconocido, Nexium, así como broncodilatadores y productos oncológicos.

Gilead Sciences. La compañía californiana era residual hasta que comenzó a vender Sovaldi, uno de los tratamientos estrella contra la hepatitis C, que la puso en el mapa del mundo.

Bayer. Se asocia el laboratorio alemán a la Aspirina, pero es mucho más: Diane y Yasmin (anticonceptivos), Plavix (contra el infoarto) o Adiro (para prevenir las trombosis).

Lilly. Americana también, vende el antipsicótico Zyprexa, el antidepresivo fluoxetina y Cialis (el tadalafilo, al estilo Viagra).

Boehringer I. La firma alemana es dueña de Nolotil, Mucosan y Pharmaton.

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