Reeves inicia el rastreo de la tumba de Tutankamón para buscar a Nefertiti

De confirmarse la presencia de la madrastra de Tutankamón en el sepulcro, sería el descubrimiento arqueológico del siglo


Redacción / La Voz

El sueño del arqueólogo Nicholas Reeves que una noche imaginó que tras los muros de la última morada del faraón niño Tutankamón se encontraba la de su madrastra, la reina Nefertiti, comienza a convertirse en realidad. Tras el anuncio de la teoría de Reeves, fueron muchos los profesionales del mundo antiguo que lo cuestionaron, pero algo si consiguió: sembrar dudas. Tantas que para el Gobierno de Egipto, de ser verdad que Nefertiti está detrás de los muros de piedra caliza de la cámara sepulcral de Tutankamón, este sería el descubrimiento arqueológico del siglo y un buen filón para impulsar su alicaída economía turística. El ministro egipcio de Antigüedades Mamduh al Damati ya dio el visto bueno.

Un equipo dotado de la última tecnología y recién llegado de Japón comenzará a trabajar a la máxima brevedad posible. Y, en dos días, podrán tener escaneado casi por completo el recinto funerario de Tutankamón, faraón efímero de la XVIII dinastía, que heredó de su padre, el todopoderoso Amenofis IV, un imperio enorme solo enquistado por la guerra de religiones entre los seguidores monoteístas de su padre y los politeístas, estos últimos vencedores del pulso.

La empresa de hallar los restos de la reina Nefertiti puede desvelarse antes de que termine el año. Por el momento, Reeves, ya en Egipto con su grupo de expertos y asesorado por técnicos del país del Nilo, procederá a realizar un peinado de la tumba del Valle de los Reyes con una exactitud milimétrica. Y todo sin emplear procedimientos invasivos que deterioren lo más mínimo el hipogeo de Tutankamón. En eso fue categórico el Gobierno egipcio para permitir que el sueño de Reeves pudiera ser comprobado. El arqueólogo británico basa su hipótesis de que allí está «La más bella», o sea, Nefertiti, en que la cámara presenta en sus paredes restos de haber sido tapiada, además de que el faraón niño murió antes de que su tumba estuviera terminada, por lo que -según Reeves- aprovecharon un anexo de la de Nefertiti para su entierro. Ahora, le toca hablar al escáner y decir si Reeves era un soñador o no.

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