Escenario gallego para el encuentro entre Márquez y Rossi en el duelo final

El grupo Odl de Valga construyó el camión de visitas de MotoGP para Michelin en Cheste


vilagarcía / la voz

La polémica patada que supuestamente le propinó Valentino Rossi a Marc Márquez en el Gran Premio de Malasia ha cargado de cilindradas el Mundial de MotoGP cuya última prueba se celebrará el 8 de noviembre en Cheste, Valencia. Al margen de los resultados, está por ver si los dos pilotos alimentan la tensión creada en los últimos días a raíz de sus desavenencias. El italiano y el español, en Valencia, seguirán discutiendo o no, porque las instalaciones pueden favorecer tanto un encuentro y una reconciliación como la posibilidad de que ni siquiera se vean las caras. Un hospitality de dos plantas con despachos independientes y un comedor para treinta personas en el que incluso se puede poner una mampara de separación si es necesario facilitará tanto el encuentro como el desencuentro. Y quien lo ha fabricado es una empresa de Valga, por petición de Michelin.

El grupo Odl lleva doce años trabajando con las carrocerías de aluminio, primero en Padrón y ahora en Valga. La firma, lo mismo construye el portal de una vivienda que levanta estructuras móviles para conciertos en cuyos escenarios se han subido artistas de la talla de Alejandro Sanz o Bisbal. Hace un par de años fabricaron unas oficinas móviles para una empresa de Barcelona, y responsables de Kawasaki que las vieron quedaron tan impresionados con su versatilidad que les encargaron un hospitality para su equipo en el Mundial de Superbikes. Debieron de quedar muy satisfechos, porque ahora fue Michelin quien les hizo el pedido del Motorhome para la final del Mundial de MotoGP que se celebrará a partir del 8 de noviembre en Valencia.

Cierre automático

Hoy mismo partirá el vehículo móvil rumbo a Cheste, y quien se cruce con el tráiler por la carretera difícilmente sospechará que dentro lleva todos los servicios para que los pilotos y sus representantes puedan trabajar y descansar a sus anchas, incluidos Rossi, Márquez o Pedrosa. No lo sospecharán porque el hospitality se cierra por completo de forma automática, activando un mando a distancia.

Se trata de un vehículo de dos plantas que en la superior tiene dos despachos independientes con dos televisores integrados en cada uno de ellos, así como una sala de reuniones de cuarenta metros cuadrados con acceso independiente y entrada personalizada con clave. La planta baja tiene una terraza con mesas y en el interior, un comedor para treinta personas y una cocina industrial de última generación, así como una habitación con dos literas y ducha de hidromasaje. «Aprovechar el espacio es fundamental -recalca Raúl Precedo, gerente de la firma-; por eso todo está pensado, hasta tiene una trampilla en el suelo para echar la basura a la parte baja del camión y evitar así que ocupe sitio en la cocina».

No es de extrañar que Michelin haya confiado en el grupo Odl, ya que la firma trabaja con los mejores técnicos en I+D+I especializándose en la carrocería inteligente. Los pedidos les llegan incluso del extranjero. «Hicimos siete aulas móviles para Venezuela, para formación profesional, porque allí van de un lado a otro para dar las clases».

En el hospitality de Valencia se sentará el campeón del mundial. Sea cual sea.

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