Menores delincuentes: sanción y educación


El perfil actual del menor infractor, sobre todo por las nuevas tecnologías, está cambiando hacía menores de todo tipo y condición social. Cuando un menor entra en el circuito penal, nunca debemos perder de vista que uno de los principios básicos de la ley es la naturaleza sancionadora-educativa del procedimiento y por tanto de las medidas (que no penas) aplicables. Esto es lo que lleva a que la mayoría de las medidas que se imponen, salvo casos graves, terminen con una libertad vigilada o prestaciones en beneficio de la comunidad. No se trata solo de castigar al menor sino de educar. Que el menor comprenda que su actuación ha supuesto unas consecuencias que otras personas o la propia colectividad han sufrido injustamente, y darle herramientas para cambiar supervisando al menor en esta tarea. La efectividad de estas medidas suele ser alta, si bien va unida a los medios con los que cuenten los juzgados de menores los que a pesar de tener excelentes profesionales, se ven desbordados.

Actualmente, a nivel estatal, las cifras de delincuencia en menores se mantienen aunque con una tendencia a la baja (Memoria Fiscal General del Estado 2014) Los delitos más frecuentes cometidos son: lesiones, delitos contra el patrimonio, robos con violencia, hurtos y daños. En ascenso y como dato preocupante a nivel estatal: suben los delitos hacia padres y hermanos y los delitos cometidos o difundidos por vía informática, proliferan los casos de sexting, o difusión a través de redes sociales y Whatsapp.

César López es abogado y director de abogadocesarlopez.com

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