José Miguel Jiménez: «La tecnología del CERN se está aplicando en la vida cotidiana»

Los aceleradores de partículas mejoran el diagnóstico y tratamiento médico


Redacción / La Voz

José Miguel Jiménez (Atarfe, Granada, 1968) es el español con mayor responsabilidad en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), con 750 personas a su cargo. Como director del departamento de Aceleradores y Tecnologías no solo se encarga de que los físicos dispongan de las mejores herramientas para avanzar en la comprensión de la estructura y el origen de la materia -el gran acelerador de partículas LHC es una auténtica proeza humana-, sino que la tecnología puntera que desarrollan para la colisión de protones también acaba teniendo una aplicación práctica en la sociedad. Jiménez, junto con la investigadora gallega Mar Capeáns, líder del Grupo de Tecnología de Detectores del CERN, ofreció ayer una charla en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt) de A Coruña para hablar sobre El insólito viaje de los protones, dentro del programa de La noche europea de los investigadores.

-¿Podría decirse que en el CERN, en realidad, se hace más ingeniería que física?

-El objetivo del CERN es hacer física de partículas, pero sí es verdad que de las 2.500 personas en plantilla solo hay 500 físicos. En realidad hay más ingenieros y físicos experimentales que físicos aplicados, aunque de nuestro trabajo se benefician 11.000 físicos de centros de todo el mundo. Nosotros desarrollamos los detectores y aceleradores y hacemos la puesta a punto.

-¿Es ahora mismo el mayor experimento de la humanidad?

-Podría decirse que sí, tanto por la cantidad de gente que trabaja en él como por la diversidad de su origen. Tenemos a gente de todos los continentes, incluida África, y cada vez más. Cuando la gente viene a nosotros quiere decir que seguimos siendo sexis, muy atractivos.

-¿Es a uno de los mejores ejemplos de la cooperación mundial?

-El CERN y el LHC son, ni más ni menos, la demostración de lo que el ser humano es capaz de conseguir cuando tiene la capacidad de aunar esfuerzos y de trabajar juntos en la misma dirección.

-El gran colisionador de hadrones LHC, donde se simulan pequeños «big bang», ¿no es una especie de milagro de la tecnología?

-Podría decirse que sí. Algunos países apoyaron gran parte de su ciencia básica en el desarrollo militar, pero Europa ha elegido una dirección diferente, la de las grandes instituciones e infraestructuras científicas. Y la tecnología desarrollada en el CERN se está aplicando en la vida cotidiana sin que la gente lo sepa, y ya no me refiero solo a las aplicaciones médicas de las tecnologías que desarrollamos aquí.

-¿A qué se refiere?

-En tecnologías de ingeniería mecánica de alta precisión nuestros avances ayudan a la industria a realizar y a poner en marcha nuevas metodologías de fabricación que permitan una mayor precisión y disminución de los costes. Otra parte muy importante del CERN es la imagen de alta calidad y fiabilidad que ha adquirido en el mundo, por lo que las empresas que colaboran con nosotros la utilizan como tarjeta de visita para entrar en mercados lejanos como el asiático o el americano. Gracias a esta imagen han logrado, por ejemplo, contratos en Tailandia, Japón o EE.UU.

-Sin olvidar la formación.

-Para mi es uno de los aspectos más importantes. Formamos a entre 2.700 y 3.000 doctorandos y también tenemos a unos 800 becarios en programas de formación. El CERN es una especie de MIT (Instituto Tecnológico de Massachussetts) europeo. Contribuimos al desarrollo de la gente en muchos ámbitos: nanotecnología, criogenia, vacío, electrónica de potencia, radiofrecuencia, superconductividad de imanes que se utilizan dentro de las imágenes médicas...

-¿Podría decirse que la tecnología desarrollada en el CERN ha ayudado a revolucionar el tratamiento del cáncer?

-La idea básica y el concepto es que claramente sí. Las pruebas de diagnóstico por imagen son descendientes directos de la tecnología de los detectores y la hadronterapia (bombardeo de haces de protones en el tumor con menos efectos secundarios que la radioterapia) también es heredera de nuestra tecnología.

«Esperamos abrir una puerta a la materia oscura»

José Miguel Jiménez está convencido de que la nueva etapa de funcionamiento del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), en la que alcanzará su máximo potencial, aportará importantes hallazgos que permitan ir más allá del modelo estándar de la física para la comprensión de la materia y el universo en general. El descubrimiento del boson de Higgs es, hasta ahora, su hito más relevante, pero los que se esperan serán aún más potentes.

-¿España y Galicia pintan algo en el CERN?

-Sí, sí pintan. A nivel de formación y preparación, España tiene a unos profesionales muy bien preparados. Tenemos a 149 españoles trabajando en la plantilla del CERN y a otros 51 adicionales, aunque por el peso del país le correspondería un número mayor. Pero también tenemos a más de 170 becarios, un número mayor que el que le correspondería.

-La participación de España en la institución también se resintió durante la crisis. ¿Ha saldado ya sus cuentas?

-La situación de España ahora en la institución es muy buena y tenemos una gran colaboración. Ahora está al día y ha pagado la totalidad de la deuda pendiente. También ha abonado la mitad de la cuota de este año.

-El LHC está ahora casi a su máximo rendimiento. ¿Se avecinan grandes descubrimientos?

-Estamos casi al máximo de energía, en 13 teraelectronvoltios, pero aún nos falta mejorar en intensidad. Tardaremos aún algo más de un año en alcanzar toda la potencia nominal de la máquina.

-¿Pero qué esperan lograr?

-Esperamos poder abrir una puerta en la comprensión de la materia oscura y descubrir partículas que no esperamos, que vayan más allá del modelo estándar. Vamos un poco a la sorpresa, hacia un viaje a lo desconocido, lo que genera aún más interés.

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