«El síndrome postvacacional no existe»

Juan Carlos Díaz del Valle, psiquiatra del CHUAC, alerta sobre la tendencia a medicalizar la vida cotidiana


Realizamos una entrevista exprés en un despacho que, entre otras cosas, alberga un cuadro con una frase de Mark Twain: «Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa». Juan Carlos Díaz del Valle (A Coruña, 1957), me desilusiona y afirma que el despacho no es el suyo.  A cambio me da un dato cabalístico sobre su nacimiento; «Nací en la tercera ventana del tercer piso del hospital Abente y Lago, que de aquella era el Hospital Militar». Pero, entremos en materia: 

-Unos dicen que sí, otros que no. En su opinión, ¿existe el síndrome posvacacional

-Ni existe ni ha existido nunca. Los que tienen problemas son aquellos que no tienen vacaciones, porque no se las pueden tomar en su trabajo o porque directamente no tienen trabajo. Es como lo que le pasó el domingo al Deportivo: algunos nos pusimos muy contentos cuando marcó el gol, como cuando nos vamos de vacaciones, y luego muy tristes cuando empató el Valencia. No es una patología, solo un mecanismo adaptativo.

-Pues hay personas que lo llevan fatal... 

-Es cierto que hay personas más vulnerables a estos problemas. Bien porque tengan patologías previas o porque soportan un gran estrés en su trabajo. Imagine gente a quien su jefe falta constantemente o que soportan una gran carga de trabajo. Esos lo pasan mal los primeros días. Los que tienen un trabajo satisfactorio no tienen problemas. El resto puede sufrir un pequeño malestar, mayor somnolencia por las mañanas o alguna dificultad para dormir, pero es algo que desaparece con el rodaje. Para quienes tienen patologías previas, lo aconsejable es que vayan al médico. 

-A lo mejor es que nos hemos convertido en una sociedad muy llorica. 

-Pues sí.  Le aseguro que todos estos africanos que cruzan el estrecho en pateras no sufren ese síndrome. Estamos medicalizando la vida cotidiana. Buscamos un remedio médico para problemas que no son una enfermedad. Alguien rompe con su pareja y pide un fármaco para tolerar la angustia. Es como si a nuestro coche le quitamos el piloto rojo que marca el nivel de aceite. No nos molestará el brillo del piloto cuando se acabe el aceite, pero el motor se quemará. Nosotros tomamos una pastilla en vez de afrontar el problema y quedamos dañados.

-Pero si se toman tantos fármacos será porque alguien los receta. 

-Bueno, la mayoría se autoconsumen. Los médicos somos más reacios a recetar fármacos  que no sean necesarios porque, al fin y al cabo todos tienen efectos adversos. Y la crisis nos ha obligado a gestionar mejor los recursos.

-En buena lógica, las estadísticas deberían reflejar esa caída en el consumo de antidepresivos...

-Recuerde que más de la mitad es autoconsumo. Hoy en Internet se puede conseguir de todo.

-Por cierto, a nivel psicológico ¿es mejor o peor volver al trabajo un día gris y lluvioso?

-Yo, desde luego, prefiero uno como el de hoy (gris y lluvioso). Lo duro sería regresar al trabajo y que todo el mundo estuviera en la playa.

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