¿Se puede evitar el síndrome postvacacional?

La Voz REDACCIÓN

SOCIEDAD

LOIC VENANCE

Domir al menos ocho horas diarias, comer fruta y tomárselo con sentido del humor; entre los puntos más importantes para superar este trance

31 ago 2015 . Actualizado a las 12:36 h.

Septiembre es sinónimo de vuelta al trabajo y, por lo tanto, un 31 de agosto se asemeja a ese domingo gris y lluvioso (sin fútbol) que precede a un lunes que empezará a hacerte la vida imposible desde el primer momento en el que suene el despertador. Durante este mes, gran parte de los españoles se irán incorporando progresivamente a sus puestos de trabajo. No son pocos los afectados por el conocido como síndrome postvacacional; no es sencillo y, para muchos, supone un trance difícil de superar. Claro está, que siempre hay alguien que parece inmune a los efectos de este retorno y su reincorporación está plagada de sonrisillas y buen humor, para delirio de su jefe y rabia de sus compañeros afectados por la dolencia. 

Fatiga, falta de sueño y de apetito, cansancio generalizado, dolores musculares, baja concentración... estos son solo algunos de los síntomas que acompañan a este síndrome. Esa «dolencia» que sobreviene a la mente del trabajador, en ese preciso momento en el que tienen que incorporarse a su puesto de trabajo.

Desde el primer minuto, algunos incluso antes, del primer madrugón postvacacional, el empleado puede comenzar a experimentar esa extraña sensación que le hace reaccionar como gato panza arriba que busca apagar el despertador para aferrarse a su cama cinco minutos más. Esos últimos cinco minutos...