El miedo al Papa, el pánico a los ombligos y otras fobias sorprendentes

Aquí un listado de los diez tipos de fobia más extraños y que seguramente desconoces. ¿Te sientes identificado con alguno? 

D.S.
Redacción

Casi todo el mundo tiene miedo a algo. Y el que diga que no, miente. El terror se puede manifestar de formas muy diversas; desde la aversión hacia los cacahuetes y su cáscara (araquibutirofobia), hasta el pánico a ser enterrado vivo. Gran parte de la población es víctima de algún tipo de fobia, aunque muchas de ellas no están ni siquiera diagnosticadas.

Según la RAE, se conoce como fobia a la aversión obsesiva a alguien o algo que provoca un temor irracional y compulsivo. Tan poco racional como sentir un miedo abrumador ante el color amarillo, la conocida como xantofobia, o tener un pánico absurdo a los palillos chinos, consecotaelofobia.

Sería imposible mencionar en un solo artículo todas las fobias existentes, pero he aquí una selección de las diez que podrían considerarse más extrañas

1. Bromidrosifobia

Es la sensación de temor ante los olores, aromas y fragancias corporales de otros y de uno mismo. Esta fobia se define como la emoción persistente, anormal e injustificada ante este tipo de aromas humanos que provoca una alteración en los hábitos de vida del afectado. Para superar la Bromidrosifobia es necesario un tratamiento, existen terapias psicológicas que ayudan a combatir esta fobia.

A pesar de que algunas personas generan un olor corporal más fuerte que otras, los bromidrosifóbicos se ven afectados por cualquier tipo de fragancia.

2. Ecofobia

Es el miedo persistente a estar en tu propio hogar. Quienes padecen esta fobia sienten temor a permanecer solos en su propia casa, por lo que siempre solicitan compañía.

Una de las posibles causas de este pánico podría estar ligada al abandono paterno en la infancia; más allá de que el abandono no haya sido real, sino experimentado de esta forma por el niño. Como muchas de las fobias, tiene su origen en el pasado de la persona afectada.

3. Hipopotomonstrosesquipedaliofobia

No es una broma. Se conoce bajo este nombre, un tanto irónico, al miedo irracional hacia las palabras extremadamente largas o complejas. El sujeto padece un cierto nerviosismo cuando se involucra en conversaciones donde se usan palabras extensas o poco frecuentes, como por ejemplo una charla académica.

La molestia se produce en el momento de oírlas y en el de pronunciarlas, el fóbico siente miedo a quedar en ridículo delante de las personas con las que conversa. Esta relacionada, a menudo, con el carácter excesivamente tímido de la persona que la padece.

4. Dendrofobia

Es el miedo a los árboles y todo lo que los representan. Los dendrofóbicos comienzan a sentir los efectos negativo de su pánico en cuanto se rodean de ramas, hojas, troncos o arbustos. Temblores, náuseas, sudoración excesiva, palpitaciones... son solo algunas de las reacciones que el cuerpo del afectado experimenta cuando entra en contacto o percibe cerca de sí hortensias, eucaliptos o azaleas. Atravesar un bosque sería misión imposible para los pacientes con este tipo de fobia.

5. Somnifobia

Se conoce como el pánico a dormir. El sujeto comienza a sentir el temor a medida que se acerca la hora de meterse en la cama y dar inicio a su tiempo de sueño y descanso.

A menudo se produce porque el paciente tiene terror a no despertarse y fallecer, o tener pesadillas (onirofobia). Esta fobia puede producir trastornos alimenticios severos e, incluso, problemas mentales a medio y largo plazo.

6. Papafobia

Es el miedo injustificado y persistente que sienten algunas personas hacia el Papa. El máximo representante de la Iglesia Católica es el protagonista de los momentos de pánico de este tipo de fóbicos.

Este miedo suele estar relacionado con la aversión hacia los santos, sus figuras y el resto de objetos de carácter sagrado y religioso, lo que se conoce como «hablofobia».

7. Omfalofobia

Solo tocarías el ombligo de alguien con el que tuvieras excesiva confianza. Pues para los omfalofóbicos la confianza da asco. Estos sienten una aversión constante a que alguien les toque el ombligo o a palpar con sus propias manos el ombligo de otra persona.

Los omfalofóbicos asocian esta parte del cuerpo a la relación madre- hijo, existenete entre el cordón umbilical y el vientre materno. No solo se relaciona con el sentido del tacto, sino que a los afectados por esta fobia les causa repulsión ver o pensar en ombligos.

8. Coulrofobia

Los payasos son protagonistas de muchas películas de terror. Pero de ahí, a que el pánico que puedas sentir ante ellos se prolongue más allá de la noche posterior al visionado de la película, hay un trecho.

La coulrofobia es el miedo a este tipo de personajes extravagantes. Se asocia esta fobia con el hecho de haber tenido una mala experiencia con payasos durante la infancia o haber visto algún retrato en el que el payaso se represente de forma siniestra. La sonrisa ficticia que esconde el verdadero rostro de los payasos hace que oculten sus intenciones, de modo que el afectado, temeroso, no sabe si estos le van a hacer daño.

Johnny Deep es uno de las celebridades que reconoce padecer esta fobia. «Siempre parecen estar al acecho, como si debajo de esa apariencia se escondiera un demonio», afirmó el actor en una ocasión.

9. Tafiofobia

Es el miedo a ser enterrado vivo. Lógicamente, se trata de una situación terrorífica y presente en muchos relatos antiguos. Antes de la llegada de la medicina moderna este miedo no era completamente irracional, ya que a lo largo de la historia ha habido numerosos casos de personas que han sido enterradas aún cuando permanecían con vida.La novela de Edgar Allan Poe El Entierro Prematuro tiene como protagonista a una persona afectada por esta fobia.

Pero lo cierto, es que aunque en la actualidad que se produzca un suceso de este tipo es casi imposible, no es escaso el número de personas que siguen sintiendo un temor persistente a ser introducidos en un nicho mientras su corazón sigue latiendo y han sido declarados fallecidos por error.

Se suele extender este término al miedo a las tumbas y los cementerios.

10. Oftalmofobia

El el temor a ser mirado u observado fijamente. No se trata de un miedo común, pero para aquellos que lo padecen es muy severo. Si no se lo trata, el fóbico puede tornarse paranoico y terminar siendo un prisionero de su propio hogar.

Las terapias para superar este tipo de fobia aconsejan empezar por intentar mirarse a uno mismo frente al espejo. A medida que el paciente va afrontando su problema podrá comenzar a practicar este tipo de miradas fijas con personas de confianza, para acabar desarrollando un estilo de vida completamente normal.

Pero esto no acaba aquí, existe un diccionario especializado en temores y fobias, fobias.net, en el que se puede encontrar información sobre cualquier tipo de miedo. En él, también se indica el tratamiento que suele llevarse a cabo tras el diagnóstico de cada pánico y se indaga sobre los tipos de fobia más comunes.  

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