Suma de cocina italiana y catalana

Il Giardinetto ofrece platos actualizados del recetario tradicional y clásicos internacionales, además de cócteles, en un ambiente de cuidado interiorismo


redacción / la voz

Al entrar en Il Giardinetto se tiene la impresión de que se accede a un cuadro de Hopper. La luz matizada, el verde que se prolonga de la moqueta por las paredes y sube por unos pilares convertidos en troncos y se convierte en trampantojo vegetal en el techo, las pulcras hileras de botellas relucientes tras la barra. No en vano el restaurante ha sido reconocido por su interiorismo, como prueban sus dos premios FAD: el primero, en 1974, por el diseño original de Alfonso Milà y Federico Correa, y el segundo, en el 2013, por la reforma a cargo de Iván Pomés y Max Llamazares. A ello hay que añadir su condición simbólica para toda una generación de escritores, artistas y cineastas, convocados por el fotógrafo Leopoldo Pomés, autor entre otros muchos hitos publicitarios de las burbujas Freixenet y los anuncios de Terry, cuya botella luce orgullosa entre las ultimísimas ginebras premium.

Il Giardinetto ofrece entre su barra y mesas de la planta baja y el comedor superior, abierto al local, «platillos» para picar rápido y una carta basada en el recetario italiano con algunas incursiones en lo que ya son clásicos internacionales -steak tartar- o inspiradas en la tradición catalana, como el «ou en panet d?iberic», un panecillo que se vacía de miga y en el que se introduce una yema con jamón o sobrasada. A la vez, destaca la vertiente coctelera del establecimiento, que prepara como aperitivos o digestivos los grandes clásicos del repertorio: negroni, pisco sour o margarita, entre otros.

Pero el fuerte de la carta lo constituyen los platos italianos. Il Giardinetto, bajo la dirección de Poldo Pomés, hijo del fundador, y con la asesoría del chef Sergi Millet, presentan una selección de pastas y risottos, sin olvidarse de pescados, carnes y ensaladas. Entre las primeras destacan los fetuccine a la trufa, los panzerotti al funghi y el spaghetti al laurel de Sofía Loren, que se pueden degustar por separado o en trío en el mismo plato. Igualmente interesantes son los rigatoni a la aumm aumm, especialidad de Capri, y los raviolis con salsa de la casa. En el apartado de carnes merecen una mención la tagliata, un corte de carne de vacuno que se acompaña de rúcula y parmesano, y el steak tartar, con patatas fritas y pan con mantequilla, y que tiene su réplica marítima en su versión con atún.

Esta carta se complementa con preparaciones al dictado de la temporada y el mercado, como pueden ser los guisantes con menta, según una receta tradicional del Maresme, o ya en otoño un surtido de hongos. Esta faceta más ligera se revela asimismo en platos con abundante uso de verduras, hortalizas y legumbres, como la ensalada de lentejas o la Okinawa, con judías verdes y bonito. En cuanto a los postres, uno puede decantarse por infalibles como la tarta de chocolate o la tarta tatin, pero también dejar que el metre Ángel Fernández prepare un sorbete de margarita.

Il Giardinetto dispone además de menús de mediodía con precio cerrado y no ha olvidado su vocación original con las artes, como prueban sus escaparates en los que exponen artistas o su celebración gastronómica de los 50 años de James Bond.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Suma de cocina italiana y catalana