«Pude elegir entre tres empleos tras buscar trabajo solo cuatro días»

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

PACO RODRÍGUEZ

Dice que le llovieron ofertas en Barcelona porque el papel del farmacéutico gana valor

27 jun 2015 . Actualizado a las 12:04 h.

El 1 de julio Carlos García Montiel (A Coruña, 1986) hará las maletas para irse a vivir a Barcelona. Al contrario de lo que le ocurre a buena parte de los jóvenes de su edad, este farmacéutico no abandona Galicia para buscar un trabajo que aquí no encuentra. Carlos se muda para estar con su pareja y cambia un empleo a jornada completa por otro en otra botica de la capital catalana. No le ha costado encontrarlo. «Fui a Barcelona, contacté con Divico, una empresa de consultores que trabaja para el Colegio de Farmacéuticos, pero también busqué por la ciudad. Después de cuatro días, pude escoger entre tres ofertas de empleo a jornada completa», dice. ¿Por qué este farmacéutico rompe la tendencia en empleabilidad? Quizá no sea solo cuestión de suerte.

-Cuatro días buscando trabajo en Barcelona y le llueven ofertas. ¿Por qué cree que hay tantos puestos en su sector?

-El papel del farmacéutico va a cobrar más valor. Las personas con enfermedades crónicas como diabéticos, trasplantados, personas con problemas de piel o hipertensos quieren ganar en calidad de vida y el papel del farmacéutico ahí es fundamental a la hora de comentarles cómo han de tomar sus tratamientos. No se trata solo, por ejemplo, de darle un gel a alguien con un problema dermatológico, se trata de explicar cómo ha de hacerlo... es lo que se conoce como farmacia comunitaria.

-¿Es esa la tendencia, ofrecer un trato más personalizado?

-La tendencia va ligada también al aumento de la esperanza de vida. Cada vez hay más personas mayores que requieren la administración de tratamientos que hay que controlar. Pero además podemos guiarles desde aquí sobre qué han de comer, qué tipo de actividad pueden realizar...

-Para eso hay que estar formándose de modo continúo, uno no puede quedarse estancado.

-En las farmacias comunitarias resulta habitual ir a cursos de formación y también hacen campañas para prevenir. Por ejemplo, en la que voy a trabajar ahora en Barcelona están preparando un programa de detección del cáncer de colon y de lo que se trata es de ir recogiendo muestras que luego envían al laboratorio para que sean analizadas. hay que tener relación también con los médicos, los analistas...

-¿Este papel sustituye al de aquel farmacéutico de la fórmula magistral?

-Hubo un momento en el que se recetaban mucho más estas fórmulas magistrales pero ahora los laboratorios prácticamente tienen ya todo hecho. La mayor parte de las farmacias tienen todo preparado.

-Usted ha trabajado en A Coruña sobre todo en farmacias de barrio, ¿qué es lo que más le gusta de este tipo de boticas con respecto a otras que puedan estar en un lugar de paso?

-El trato con la gente del barrio. Encuentras a gente por la calle y dicen «Ah, mira, el chico de la farmacia». Va, te ven y te invitan a un café en el bar de al lado. La gente se acuerda porque estuviste con ellos todo el tiempo y eres como de la familia. Ese trato tan cercano es algo que se agradece mucho. Está genial porque es un trato mucho más directo con las personas que el que pueda hacerse en una de paso. Además vas viendo cómo va cada uno con la enfermedad. Pero está claro que no todas las farmacias pueden ser de ese tipo. No todos los modelos son iguales.