El Supremo de EE.UU. legaliza el matrimonio gay en todo el país

victoria toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

SOCIEDAD

LUCY NICHOLSON | REUTERS

Catorce estados que no lo consentían tendrán que acabar con la prohibición

27 jun 2015 . Actualizado a las 02:10 h.

La bandera americana fue ayer la del arco iris. Ondeaba en las calles, en las redes sociales y, sobre todo, ante la sede del Tribunal Supremo, que en una sentencia histórica legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en ese país. El fallo emitido ayer por el alto tribunal estadounidense es solo comparable al que en 1967 acabó con la prohibición de los matrimonios interraciales. Con cinco votos a favor y cuatro en contra, los jueces del Supremo decidieron que es inconstitucional prohibir a personas del mismo sexo que se casen.

En esa situación estaban, o están hasta que la sentencia entre plenamente en vigor, catorce estados de EE.UU. Todos ellos en lo que se conoce como el cinturón bíblico, la zona más conservadora del país, que se sitúa en el sur y el centro: Alabama, Arkansas, Georgia, Kentucky, Luisiana, Michigan, Misisipi, Missouri, Nebraska, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Ohio, Tennessee y Texas.

Estos estados habían aprobado leyes que prohibían el matrimonio igualitario y no reconocían los que sí se celebraban en otros estados o en países extranjeros en los que es legal.

Esa situación hacía que no hubiera una postura federal. Es decir, en la mayoría de los estados, treinta y seis, las parejas del mismo sexo sí podían casarse pero el país, EE.UU., no tenía una postura federal sobre ellos. Eso cambio ayer.

El Tribunal Supremo dictaba sentencia sobre una demanda presentada por parejas de cuatro de esos estados que no les permitían casarse. A favor de esas cuatro parejas estuvieron en el caso todas las organizaciones de defensa de los derechos gays y las de defensa de los derechos civiles además del gobierno de EE. UU. En contra, los catorce estados que prohibían el matrimonio igualitario y diversas organizaciones religiosas. La sentencia les da a los que se oponen quince días para alegaciones. Aunque se trata solo de una obligación formal, porque la decisión judicial no tiene vuelta atrás. Cuando pasen esos quince días, los catorce estados que se oponen deberán cambiar sus leyes para permitir el matrimonio entre cualquier persona que quiera casarse.

Los jueces que votaron a favor fueron los cuatro progresistas: Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan, Sonia Sotomayor y Stephen Breyer y el conservador Anthony Kennedy, que fue el encargado de redactar el fallo. El voto de Kennedy no ha sido una sorpresa, porque ya votó a favor en los tres casos precedentes que fueron abriendo el camino para la sentencia de ayer.

Uno de los jueces conservadores, Antonin Scalia, emitió un voto particular en el que afirma que la sentencia «es una amenaza para la democracia estadounidense». Pero lo cierto es que esa sentencia no hace más que seguir la opinión mayoritaria del país, que ha evolucionado radicalmente en esta cuestión desde el escaso 27 % que estaba a favor en 1996 hasta por encima del 60 % que lo apoya en la actualidad. En ese tiempo, la lucha de las organizaciones gays ha conseguido cambiar las leyes y la mentalidad del país.

Obama celebra una decisión judicial que llega «como un rayo»

«Hay veces que el progreso social llega con pequeños pasos. Pero hay otras veces, como hoy, en los que ese esfuerzo lento y constante es recompensado con decisiones judiciales que llegan como un rayo. EE.UU. debe estar muy orgulloso». Con estas palabras saludaba el presidente Obama la sentencia. También mostró su alegría Hillary Clinton.

Conservadores

En contra, como era de esperar, la mayoría de los republicanos. Por supuesto, todos los gobernadores de los catorce estados que prohibían hasta ahora el matrimonio igualitario y también los candidatos conservadores a las elecciones. El ultraconservador Mike Huckabee aseguró que «estamos ante una tiranía judicial. El Tribunal Supremo no es el Ser Supremo». Jeb Bush algo más moderado dijo que «mi fe hace que crea en el matrimonio tradicional. Creo que el Tribunal Supremo debía haber permitido que fuera cada estado el que tomara la decisión».

Derechos humanos

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, celebró la decisión «histórica» del Supremo de EE.UU. y aseguró que supone «un gran paso adelante para los derechos humanos». Ban, a través de su portavoz, señaló que el fallo «abre la puerta para que los gays y lesbianas estadounidenses vean reconocidas sus relaciones, sin importar en qué parte del país viven».

Cambiar el mundo

El consejero delegado de Apple, Tim Cook, quien se declaró públicamente homosexual el año pasado, mostró su satisfacción por la decisión del Tribunal Supremo. Cook aseguró que esta jornada supone «una victoria de la igualdad, la perseverancia y el amor», según escribió en Twitter, donde echó mano de una cita de su predecesor en la compañía y cofundador de la misma, Steve Jobs: «La gente que está suficientemente loca como para pensar que puede cambiar el mundo es quien lo consigue.

Recuerdo a Zerolo

El secretario de Movimientos Sociales del PSOE, Ibán García del Blanco, consideró que «es un gran día para la igualdad y los derechos civiles, que pone de manifiesto que el camino iniciado en España hace ahora diez años es imparable». «Pedro Zerolo estaría muy feliz al ver hoy cómo su apuesta por los derechos y la dignidad de las personas LGTB se consagran también en Estados Unidos», añadió.