Periscope, ¿el nuevo filón?


Cada vez son más las cadenas que utilizan Periscope, también en España (aunque aquí por ahora sin demasiado éxito). La Sexta lo introdujo estos días de forma tímida en Zapeando. TVE lo usó para compartir las vivencias eurovisivas. Sin embargo, fue Antena 3, en sus informativos, la pionera en emplear esta aplicación de Twitter, convertida en un filón para periodistas y en una pesadilla para la industria de contenidos.

El servicio permite retransmitir vídeo en directo desde un dispositivo móvil, una solución básica que facilita a las televisiones tratar de retener a la audiencia con caramelos como el de enseñar en vivo los entresijos de la redacción o el de mostrar a los presentadores durante los anuncios. Una opción adicional de escaso valor para muchos espectadores (que también censuran su insuficiente calidad y su incomprensible apuesta por los vídeos en vertical) pero que para otros sí resulta cercana e interesante. Los «periscoperos» interactúan con la emisión, con dudas o preguntas, sintiéndose partícipes de ella.

La controversia que arrastra, al haber sido utilizada para reemitir contenidos protegidos, no frena su imparable auge. A su favor juega su capacidad para retransmitir eventos de forma sencilla, unas noticias (¿información extra a bajo coste?) que, además, llegan al público sin filtros.

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