Cocina tradicional renovada

María Cobas Vázquez
MARÍA COBAS O BARCO / LA VOZ

SOCIEDAD

LOLITA VÁZQUEZ

Una materia prima de calidad a la que el cocinero le imprime un toque moderno, colándose a veces la cocina tailandesa

26 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace más de 25 años abría en Vilamartín de Valdeorras una discoteca, en una zona llamada Chao do Conde. Los cánones de la época no aconsejaban quedarse con el nombre del lugar, así que se eligió Paladium (a semejanza de una discoteca en pleno corazón de Manhattan) que fue creciendo para ser salón de bodas y después restaurante y también hotel. Un complejo hostelero al que ahora la nueva gestión (los hijos del fundador) han diversificado en dos áreas diferentes. Por un lado continúa el salón de bodas y grandes eventos; y por otro, el hotel y el restaurante.

En este último, Enrique Álvarez Barreiro, el gerente, ha decidido una vuelta. No solo en la decoración, que también, con un acertado regreso a la madera envejecida lacada en blanco o lascas de pizarra (motor económico de la comarca) como servilletero. En las mesas, flores naturales, como hortensias, apoyadas en troncos cortados a símil de bandeja. También hay cambios en el nombre, para recuperar el de Chao do Conde, reforzando la idea de una apuesta por lo propio, por la zona y por los productos gallegos.

De sacarle lo mejor a una materia prima de calidad se encarga el cocinero, David Muñoz. Tras salir de la escuela de hostelería de Madrid y dar vueltas por el mundo, llegó a Valdeorras hace apenas un par de meses procedente de Candanchú. Vino para hacer una «cocina tradicional remodelada». Platos y sabores que conocemos, pero a los que le da un toque diferente. El pulpo á feira viene en forma de croqueta, recurriendo a la figura del trampantojo. Muchas veces son platos influidos por la cocina tailandesa, de la que Muñoz se declara totalmente fan. Por eso las carrilleras pueden llevar una salsa teriyaki y flores de limón, aunque otras veces la carne venga simplemente (y tan ricamente) a la brasa.