Benita Martínez, matrona: «Cuando yo empecé, teníamos noches en Lugo de diez o quince partos»

Critica que se compare la formación de las doulas con la de las matronas


vilalba / LA VOZ

Tiene un discurso suave y encantador. Charlar con ella relaja aunque el objeto de la conversación no sea siempre amable. Benita Martínez («Todos me llaman Beni») nació en Cuenca hace 56 años. Con 24 se vino a trabajar a Lugo por un tiempo limitado. Pero, primero se enamoró de un gallego y luego de Galicia. Y aquí se quedó.

-¿A cuántos gallegos ha traído al mundo?

-Uf. Perdí la cuenta. Al principio lo apuntaba en una libreta, pero llegó un momento en qué dejé de hacerlo. Piense que cuando yo empecé, teníamos noches en Lugo de diez o quince partos. A veces había dos parturientas en el mismo paritorio y cogías el niño que primero salía.

-Ahora eso ya no se ve.

-Bueno, yo llevo seis años en Vilalba y no atiendo partos. Pero hago muchas otras cosas. ¿Se las digo? Doy clases de sexualidad en los institutos, consultas preconcepcionales, charlas en concellos para mujeres, hago controles de embarazos, educación maternal, revisiones posparto, apoyo a la lactancia materna, hago citologías, consulto problemas premenopáusicas como la recuperación del suelo pélvico... Todo lo que suele hacer una matrona y que la mayor parte de la gente desconoce.

-¿Qué opina sobre la reciente polémica en torno a las doulas?

-Le voy a responder con una pequeña historia. Yo tengo un hijo que, a los 17 años, decidió que quería ser matrón. Tuvo que esforzarse para lograr una nota alta que le permitiera entrar en una escuela de enfermería; allí estudió cuatro años y luego se matriculó en una academia para preparar el examen del EIR (Enfermero Interno Residente) al que se presentaron 17.500 candidatos para 949 plazas. Sacó el número 160 y ahora pasará dos años formándose en un hospital para ser matrón. ¿Puede compararse esa formación con un curso de seis meses? ¿En manos de quién se pondría usted? Yo lo que peor llevo es que haya gente que engañe a las mujeres pensando que tienen una preparación similar a una matrona. Y nadie lo va a hacer mejor que nosotras.

-¿Parir en casa o en el hospital?

-Hay que respetar la opinión de cada mujer. Lo indispensable es que trabaje con los profesionales adecuados. Ellos detectarán si hay algún inconveniente que haga preciso el traslado a un hospital. Y si realmente son buenos profesionales no se arriesgarán a un parto muy lejos de un centro sanitario.

-¿Y los partos programados?

-Insisto. Creo en la ética de los profesionales. Si la mujer no está preparada, forzar el parto provocará más cesáreas. Todo lo que no sea natural puede ser más problemático.

-¿Es más fácil dar a luz hoy que hace 50 años?

-Hay métodos que alivian el dolor, como la epidural. Pero en el parto hay dolor y hay sufrimiento. Además, las mujeres están más acompañadas. Cuando yo empecé, todas estaban solas. Es cierto que hay más medios, pero a la hora de echar a la criatura, todo es más o menos igual.

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