«Pasé la infancia entre fisioterapeutas, cuando lo que quería era jugar»

SOCIEDAD

CESAR DELGADO

El Concello de Betanzos acaba de premiar a Sandra Mosquera, una joven que tiene dos carreras a pesar de su parálisis cerebral, por su espíritu de superación

20 sep 2023 . Actualizado a las 20:21 h.

Dos carreras universitarias, un máster, un libro publicado y su propia empresa. Para Sandra Mosquera Paredes (Betanzos, 1986) no hay obstáculo que valga. Desde que le diagnosticaron una parálisis cerebral ha tenido que aprender a caminar, a hablar... Se lo tomó como un reto y ahora va a por el siguiente: independizarse. Prepárense, que llega la república independiente de Sandra Mosquera.

-¿Qué le ha costado a usted llegar hasta aquí?

-Mucho esfuerzo. Cuando era niña, no había profesionales especializados, ni rampas para la silla de ruedas, ni nada.

-Aún así, se dijo: «Como que me llamo Sandra que yo voy a ir a la Universidad».

-Sí. Ahí está mi diplomatura en Educación Social, la licenciatura en Psicopedagogía, el máster en Psicología Aplicada... En el futuro, me gustaría doctorarme.

-Empezó a caminar a los seis años, a pesar de que los médicos le decían que no lo lograría.

-Y me hizo falta mucha gimnasia para llegar a eso. Las cosas a las que la gente no le da mayor importancia a mí me ha costado mucho conseguirlas.

-¿Qué cosas, por ejemplo?

-Yo no puedo agarrar un vaso como si nada o coger una cuchara fácilmente. A mí me tienen que dar la comida, vestir, lavarme los dientes...

-Pues se ha pasado la vida rodeada de libros. ¿Cómo hace para pasar las páginas?

-Sola no puedo. Durante la carrera, lo hacía mi hermana por mí. Me ha ayudado mucho.

-Ella habrá aprovechado para sacarse las mismas carreras que usted, ya puestos, ¿no?

-¡Que va..! Se lo sabe todo, pero no se matriculó.

-Llegó a delegada de clase.

-Y a miembro de la junta de la Facultad. Mire, yo tengo una cosa muy positiva: no tengo vergüenza y hablo con cualquiera. Si no entiendo algo, pregunto. Nunca me quedo callada.

-¿Qué no le gustó que le hicieran a usted, que intenta no repetir ahora con los alumnos de Educayuda, su empresa?

-La sobreprotección. Tengan o no tengan problemas de adaptación, yo les exijo igual.

-¿Cree que con usted fueron demasiado protectores?

-Sí, pero también me apoyaron.

-¿Es feliz?

-La felicidad no existe. Existen momentos felices.

-Uno de ellos fue el mes pasado, cuando el Concello de Betanzos la premió por su tesón.

-Pensé que era una broma. Yo me sentía reconocida, pero no por mi Concello. Ahora ya sí.

-¿Qué balance hace de su vida?

-En lo profesional, positivo. En lo personal no, por todo lo que aún no he podido hacer.

-¿Como viajar, tener hijos...?

-Sí, o sacarme el carné de conducir. Mis amigas lo aprobaron a los 18 años y a mí me dio rabia no poder hacerlo, jolín.

-¿Se siente triunfadora?

-No. Pasé la infancia entre fisioterapeutas y trabajando, cuando yo lo que quería era jugar.