Polémica por el nombramiento en Chile de un obispo acusado de encubrir casos de pederastia

Juan Barros soportó estoicamente la protesta de cientos de personas entre los gritos de «pedófilo» y «fuera». Tres personas fueron detenidas durante la toma de posesión 


El obispo de la diócesis chilena de Osorno, Juan Barros, asumió este sábado entre protestas y una gran polémica por las acusaciones en su contra como cercano colaborador del sacerdote Fernando Karadima, hallado culpable por el Vaticano de abusos deshonestos y condenado a una vida de oración y penitencia. El nuevo obispo soportó estoicamente durante la eucaristía la protesta de cientos de personas que se apostaron en las afueras de la catedral San Mateo de Osorno y de otros tantos que lograron acceder al templo, donde le gritaron en todo momento «pedófilo» y «fuera».

Debido a las protestas, las autoridades religiosas no celebraron varias partes de la liturgia, como la homilía y la comunión, así como otros ritos tradicionales en las tomas de posesión. La situación llegó a tal extremo que, en algún momento, el religioso trastabilló evitando ser golpeado por los asistentes y estuvo a punto de perder la mitra.

Al término de la ceremonia, Barros tuvo que «escapar» por una puerta lateral de la iglesia, custodiado por guardias privados y otros que le acompañaron durante la misa para evitar a sus detractores, que le esperaban afuera portando cientos de globos negros. El coronel de Carabineros, Leonardo Castillo, aseguró a los periodistas que al menos tres personas fueron detenidas por desórdenes.

El nombramiento de Juan Barros, por parte del papa Francisco, generó desde un principio una oleada de rechazo, y la prueba de ellos fue la ausencia a la ceremonia de la jerarquía católica, políticos y de casi todas las autoridades locales de esa región sureña. El único que llegó hasta la asunción de Barros fue el nuncio apostólico en Chile, Ivo Scapolo, quien, según algunas fuentes, jugó un papel fundamental en la decisión del papa.

Scapolo recibió el pasado 19 de febrero una carta que sacerdotes y diáconos de Osorno enviaron al sumo pontífice, en la que solicitaban la renuncia de Juan Barros como obispo de la diócesis de esa ciudad argumentando que encubrió abusos sexuales. Uno de los primeros en manifestarse en contra del nombramiento de Juan Barros como obispo de Osorno fue el expresidente de la República y senador por esa zona, Eduardo Frei (1994-2000), quien emplazó al religioso a replantearse la posibilidad de asumir dicho cargo.

Juan Barros es uno de los cuatro integrantes del Episcopado que fueron formados por Fernando Karadima, un sacerdote que fue hallado culpable en el 2011 por el Vaticano de cometer abusos sexuales y condenado a una vida de oración y penitencia y a la prohibición perpetua del ejercicio público de cualquier acto del ministerio.

Una de las víctimas y denunciantes de Karadima, Juan Carlos Cruz, acusó a las autoridades religiosas chilenas de ser «cobardes e hipócritas». Cruz, que, junto a James Hamilton y Juan Andrés Murillo, fueron abusados por Karadima, señaló a Radio Cooperativa que siente «una tristeza enorme» por la «falta de humildad» de Barros. 

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