David Simón: «No basta tener agua potable en una fuente pública para poder asegurar que las personas consumirán agua potable»

El español David Simón Martos, especialista en Agua, Higiene y Saneamiento de UNICEF, habla de su experiencia personal en Mauritania


Explica el español David Simón que no es lo mismo vivir en una zona con agua que tener agua, porque «disponer de lluvia no implica disponer de agua potable».

-¿Cómo podríamos entender desde España qué supone la carencia de agua potable para una persona?

-Imagina que te levantas y que no tienes un grifo dentro de tu casa, ni fuera. Imagina que tu hija de 8 o 9 años antes de ir a la escuela tiene que recorrer varias calles con un bidón vacío para traerlo después a casa. Veinte litros de agua, veinte kilos de peso. E imagina también que la escuela no está en el pueblo, y que tu hija tiene que andar varios kilómetros o ir en una carreta arrastrada por burros. Imagina además que en esa escuela no hay agua, y que un grupo de alumnos tiene que ir en el recreo o antes de empezar las clases a buscar agua al pueblo de al lado. Imagina que estás en casa con tu hija, que se acabó el agua del bidón y que el agua que bebéis la acabáis de coger directamente del río. Imagina si cada día tuvieras que echar unas gotas de lejía al agua antes de beberla. Imagina que un día no tienes 0,50 euros para comprar la lejía. Imagina que tu hija sufre una gastroenteritis y que tienes que esperarte al día siguiente para ir al puesto de salud del pueblo de al lado, porque no tienes medios de transporte posibles por la noche. E imagina que en el puesto de salud no hay un grifo para lavarse las manos. Son situaciones a las que muchas personas en el mundo hacen frente a diario. Y existen situaciones más impactantes. En el mundo cada día más de 1000 niñas y niños de menos de cinco años no superan una enfermedad diarreica y fallecen. Enfermedades ligadas al consumo de agua no potable y a la falta de higiene y saneamiento. La carencia de agua potable implica la necesidad de planificar todos tus días para poder conseguirla. Toda tu jornada está relacionada con la tarea de disponer de agua para las necesidades básicas. En Mauritania, en los poblados del valle de la zona del río, el consumo promedio de agua potable es de unos 10 litros por habitante y por día (para beber y cocinar). En España es de más de 140 litros por habitante y día (bebida, cocina, ducha, etc.). El agua potable es una de las bases para el correcto desarrollo y crecimiento del niño antes de los cinco años, junto con una correcta alimentación, y una buena salud, del niño y de la madre. Si estas necesidades básicas no son cubiertas, las consecuencias tienen un impacto durante todo el desarrollo y crecimiento del niño.      

-¿Cuánto tiempo se tarda desde que una población tiene acceso al agua potable o al saneamiento, en notar un cambio en la vida de las personas del pueblo? 

-El acceso al agua potable en una población produce un cambio inmediato social en el día a día de las personas. Se dispone de más tiempo para otras actividades, disminuye la frecuencia de ciertas enfermedades, y además es un evento social. Toda la comunidad se organiza para contribuir a la gestión y la sostenibilidad de las instalaciones. En cuanto al saneamiento, el cambio es también inmediato. En las dinámicas participativas desarrolladas en la actualidad por UNICEF, se trabaja para crear un cambio de comportamiento en las personas, para que vean la importancia del uso de letrinas y del lavado de manos. La metodología permite que ellos mismos encuentren las respuestas y tomen conciencia. Esto produce que la comunidad se organice para la construcción de letrinas, lo cual supone la reducción de una de las vías principales de contagio de enfermedades y la repercusión que esto tiene en la salud.

-¿Cómo influye el hecho de que el agua disponible en una población no sea potable?  

-El agua históricamente ha marcado las dinámicas de la población, y los lugares de asentamiento. Una población suele establecerse según la disponibilidad de agua. Ésta, puede estar disponible en la superficie o en el subsuelo. Si se dispone de agua potable, es importante asegurar que se mantiene su potabilidad durante las fases de almacenamiento, distribución y consumo. No basta con tener agua potable en una fuente pública para poder asegurar que las personas consumirán agua potable. Es muy importante dar a conocer la responsabilidad de la persona en mantener las condiciones higiénicas en los recipientes, así como la importancia del lavado de manos. En este sentido, UNICEF trabaja intensamente en divulgar estas prácticas que contribuyen al consumo de agua potable.  Estas prácticas son esenciales en los casos en que el agua disponible no es potable. En esos casos entra en juego además que la persona sea consciente de la importancia de realizar un tratamiento (filtración y desinfección del agua) antes de consumirla. Esto que nos parece a todos tan lógico, para muchas personas es un mensaje nuevo, o es algo que no pueden aplicar por falta de conocimiento o de recursos.     

A día de hoy en ingeniería, disponemos de un amplio abanico de opciones para posibilitar el acceso al agua potable. El reto es conseguir que la intervención sea posible, eficaz, eficiente y sostenible. Se requieren tecnologías apropiadas al contexto socio-económico y cultural, y la implicación de todos los actores, a través de dinámicas participativas que promuevan además  el acceso a un saneamiento adecuado, y la adopción de las prácticas higiénicas esenciales (entre ellas algo tan importante como el lavado de manos).

-Cuando una persona vive en la carestía de las zonas pobres y vuelve a su casa, ¿qué se siente al volver a tener todo tan a mano, tan fácil? ¿Es reconfortante o uno se siente culpable?

-Es cierto, es todo mucho más fácil. Aunque muchas personas en España y otros países no lo tienen tan fácil. No olvidemos que las disparidades y la pobreza están presentes en todos los países. Creo que lo importante es ser consciente de todas estas diferencias. El hecho de trabajar en contextos de cooperación te activa todos los sentidos. Por una parte, al volver a casa valoras y disfrutas mucho más pequeños detalles que antes no remarcabas. Por otra parte, identificas valores y actitudes que cambiarías, y echas de menos ciertos valores y actitudes que sí que encuentras en Mauritania por ejemplo. 

En todo caso, es importante ser positivo tanto aquí como allá. La actitud positiva y constructiva te permite estar más preparado para ciertas situaciones del trabajo. Como dice Borges, «no pasa un solo día en el que al menos no estés un instante en el paraíso». Creo que ese instante lo puedes encontrar en cualquier parte del mundo. Y ese instante te puede dar esa energía y motivación necesaria para trabajar en contextos más complicados.    

-En Mauritania ¿se puede vivir sin darse cuenta de dónde se está? ¿acaba viéndose como algo natural lo que ocurre, como si no hubiese países ricos y pobres?

-Somos conscientes de dónde vivimos y de dónde trabajamos. Y es importante ser coherente sobre cómo se vive y sobre cómo se trabaja, independientemente del país. El día a día es muy complicado para muchos mauritanos. Y no te acostumbras a esto. Las diferencias sociales, los contrastes, las injusticias y los casos de necesidad, aparecen a diario e intensamente. En este ámbito de trabajo, aprendes a identificar e interpretar las situaciones, y a afrontarlas de forma lo más objetiva posible, para tratar de reaccionar de la forma más adecuada en cada momento.   

-¿Cuál ha sido la peor situación que se ha encontrado?

-Una de las imágenes que guardo en la retina, fue durante una misión en el interior de Mauritania, el año pasado. En zona bastante alejada y aislada, un niño y una madre recogían agua de un charco con un cubo. Justo detrás, había una antena de repetición de una compañía de teléfonos móviles. Es difícil pensar que en un mundo en el que la tecnología está tan desarrollada, más de 700 millones de personas no tengan acceso a agua potable, y que miles de niños mueran diariamente por enfermedades relacionadas con la falta de acceso. No olvidemos que el acceso al agua potable es un derecho humano.

-¿De qué se siente más orgulloso?

-De haber dado el paso para embarcarme en este tipo de trabajo y sobretodo agradecido a mi familia de me haber ofrecido realizar la formación necesaria. Es un trabajo gratificante, en un sector apasionante. En este trabajo aprendes. Es un trabajo con una componente social muy intensa, y ampliamente recompensado en muchos aspectos. Con cada experiencia, con cada persona, con cada mirada aprendes. Aprendes a desmontar y rehacer muchas de tus ideas y valores. Conocer un mundo tan diferente te enseña a encontrar los lazos que nos unen. 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

David Simón: «No basta tener agua potable en una fuente pública para poder asegurar que las personas consumirán agua potable»