El uso de gafas homologadas es fundamental para evitar daño ocular

El ojo detecta el oscurecimiento, abre la pupila y deja entrar los rayos ultravioleta o infrarrojos que queman las células 


Observar un eclipse de sol puede resultar peligroso para el ojo. Este detecta el oscurecimiento que se produce como un descenso real de luz, abre la pupila y deja entrar los rayos ultravioleta o infrarrojos que queman las células oculares. Las consecuencias pueden ser graves: Desde conjuntivitis a queratitis punteada o heliotraumatismo (quemadura de la mácula). Lo peor es que el daño no avisa y no duele.

Desde el Instituto Oftalmológico Gómez Ulla en Santiago advierten de que para contemplar el eclipse resulta imprescindible usar gafas homologadas por la UE con un índice de opacidad de 5 o más. Con todo también se recomienda descansar unos 30 segundos por cada minuto de observación. La Xunta repartirá algunas en diferentes puntos para poder observarlo.

Lo que no debe utilizarse son remedios caseros como película fotográfica, gafas de sol convencionales, cristales polarizados o cámaras fotográficas, gafas de soldador... Un método para los que no tengan material adecuado es hacer un pequeño agujero en una hoja, colocarla frente al sol y proyectar el efecto.

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