la voz

Galicia despidió a lo grande el carnaval. Con sol, imaginación y mucha fiesta. El buen tiempo disparó la afluencia de participantes en toda Galicia, aunque el epicentro volvió a estar en el triángulo máxico de Ourense, al que en esta ocasión se sumaron celebraciones con mucha tradición y raigambre popular como el entroido de Cobres (Vilaboa-Pontevedra), los choqueiros de A Coruña, las mázcaras de Manzaneda o los generales y coroneles do Ulla, que ayer por primera vez se acercaron a Santiago.

En el triángulo mágico, el protagonismo se lo llevó Xinzo, con su gran desfile por las calles de la villa, en el que no faltaron las pantallas. A pocos kilómetros otro entroido hacía historia. En el concello de Vilardevós se recuperó al chocalleiro, la figura que había estado oculta durante cuarenta años y que ayer salió y recorrió sus parroquias. Manzaneda vivió su día grande con la salida de las mázcaras que bailaron al ritmo del folión.

En A Coruña estalló la fiesta en el barrio de Monte Alto para exaltar al choqueiro, el personaje típico del carnaval local que se disfraza de lo primero que encuentra en casa, dejando en ella la vergüenza.

Las madamas y galáns bailaron en Cobres (Vilaboa-Pontevedra), el entroido más elegante y uno de los más tradicionales de Galicia. El programa incluyó el Galo na Charca, donde ocho jóvenes compitieron por atrapar un señuelo que colgaba de una vara.

En Santiago, el desfile lo abrió por primera vez una representación del tradicional entroido da Ulla, con sus dos personajes centrales, los xenerais y correos, que engalanaron las calles con sus disfraces antiguos y sus caballos.

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Galicia despidió el entroido a lo grande