redacción / la voz

Los rectores lo tienen claro: por ahora es inviable que los grados universitarios sean de tres años, y como muy pronto habrá que esperar dos cursos para ponerlos en marcha. Así lo decidieron ayer por una abrumadora mayoría del 90 % en una reunión urgente de la CRUE, a la que están adscritos 75 rectores de las 82 universidades españolas.

Las votaciones no dejaron lugar a dudas: de los 63 presentes, 57 se mostraron a favor de un acuerdo cuyo primer punto es «reafirmarse en la necesidad de una moratoria que en su día pidió» la CRUE. La entidad quiere que ninguna comunidad autónoma o centro universitario comience la tramitación de los grados de tres años antes de septiembre del 2016, lo que hará imposible su aplicación en ese curso; por tanto, se establece una espera de dos años con respecto a la inmediatez que contemplaba el real decreto aprobado el viernes por el Ejecutivo.

La respuesta del Ministerio de Educación fue rápida y conciliadora: la normativa es voluntaria, no indica una fecha para la aplicación, así que pueden implantarla «si quieren, y cuando y como quieran».

La Conferencia de Rectores cree que lo mejor es «aplicar esta normativa de una forma prudente, evitando la confusión de la sociedad en su conjunto y preservando de este modo la cohesión del sistema universitario español». Creen los máximos responsables de las universidades españolas que «es prioritario culminar primero la evaluación de las titulaciones actualmente vigentes» y después de analizar cómo funcionan los grados de cuatro años, llegará el momento de «una profunda reflexión sobre el futuro de la universidad también en lo referente al modelo de financiación». La «mayor preocupación» de la CRUE es la «defensa de la calidad de la oferta académica» pero también «una verdadera igualdad de oportunidades para sus estudiantes».

El presidente de la entidad, Manuel López (Zaragoza), reconoció ayer en rueda de prensa que siempre han tenido un diálogo «fluido» con el Ministerio de Educación sobre este asunto, ratificando lo dicho esta mañana por la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, quien recalcaba que el Gobierno lleva dos años negociando con los rectores, y que estos estaban de acuerdo con la medida. Y de hecho es así. Siempre aceptaron «la flexibilización de la duración de los grados» pero entienden que hay que hacerlo con «prudencia y tiempo», y ahora no es el momento oportuno.

Los rectores consider que se debe evitar que «las comunidades adopten medidas contradictorias», y que «aquellos grados que se entienda que deben ser de cuatro años lo sean en todo el territorio nacional», apuntó López.

Este, además, recalcó el actual momento «electoral», y habló del supuesto ahorro para las familias: «Los grados de tres o cuatro años no es cuestión de ahorro, sino de calidad académica y de necesidad de formación de los estudiantes, de la empleabilidad y del tiempo que dedican a prácticas externas».

 

Apoyo de la oposición

Los portavoces de Educación en el Congreso de PSOE, CiU, Izquierda Unida y UPyD calificaron ayer de «sensata» la decisión adoptada por los rectores, mientras fuentes populares aseguraron a Europa Press que la CRUE está «en su pleno derecho» puesto que este decreto es «voluntario» y da esta «flexibilidad».

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La universidad no ofrecerá grados de tres años hasta el curso 2017-18