La abdicación separa a la familia del rey

La renuncia a la corona puso de manifiesto la separación de hecho entre don Juan Carlos y doña Sofía, pero las Navidades han evidenciado también la división existente entre los miembros de la familia


La Voz

La abdicación del rey don Juan Carlos ha sacado a la luz la separación de hecho entre el anterior jefe del Estado y su esposa, la reina doña Sofía. Ambos llevaban ya años haciendo vidas independientes, más allá de sus apariciones conjuntas en actos oficiales, y su condición actual de monarcas eméritos no ha hecho sino oficializar una situación que era ya sobradamente conocida. Pero la celebración de las primeras fiestas navideñas tras el relevo en la jefatura del Estado ha puesto de manifiesto también la división existente entre los miembros de la familia del rey Felipe VI que, como le ocurre a otras muchas, se muestra como un grupo familiar cada vez más alejado. Aunque ha habido distintas reuniones de algunos de sus miembros durante las fechas más señaladas de la Navidad y el Año Nuevo, en ninguna de ellas ha sido posible juntar el grupo al completo. En esa situación han influido no solo la distancia física entre los anteriores reyes, sino también los graves problemas judiciales de la infanta Cristina y de su esposo, Iñaki Urdangarin, así como las polémicas sobre la vida privada de don Juan Carlos a lo largo de los últimos años.

Las imágenes del anterior jefe del Estado celebrando la Nochevieja en un restaurante de Beverly Hills (Los Ángeles, Estados Unidos) sin su esposa ni ninguno de sus hijos son solo una muestra más de ese progresivo distanciamiento físico de la familia, más allá de que entre todos ellos sigan existiendo fuertes lazos de cariño. La cena de Nochebuena, quizá la más familiar de las reuniones navideñas, tampoco consiguió reunir a la familia al completo. Don Felipe, doña Letizia y las infantas Leonor y Sofía los celebraron en su residencia en el complejo de la Zarzuela, la misma que ocupaban siendo príncipes, junto a la madre de la reina, Paloma Rocasolano, y su abuelo, Francisco, y sin ningún otro miembro de la familia Borbón. Y, por primera vez desde hace muchos años, don Juan Carlos no celebró la Nochebuena en la Zarzuela, sino en la casa de su hermana doña Pilar, que está actuando en las últimas fechas como aglutinadora de la familia. Se sabe que el rey asistió a la cita, pero doña Sofía, que también estaba invitada, lo celebró, probablemente en la Zarzuela, junto a su hermana Irene. A la cena organizada en la casa de Puerta de Hierro en la que vive doña Pilar asistieron, además de don Juan Carlos, la infanta doña Elena y sus hijos Felipe Juan Froilán y Victoria Federica; la otra hermana de don Juan Carlos, doña Margarita, y su esposo, Carlos Zurita, así como los cinco hijos de doña Pilar con sus consortes y sus respectivos hijos.

La complicada situación familiar que atraviesan después de su imputación la infanta doña Cristina y su marido, Iñaki Urdangarin, se puso de manifiesto en el hecho de que, a pesar de la excelente relación que Cristina tiene con su tía Pilar, ni siquiera fueran invitados a esa cena, a la que no asistieron los reyes Felipe y Letizia, de los que sí están claramente distanciados. Doña Cristina y su esposo lo celebraron en Vitoria, en casa de los padres de Iñaki Urdangarin, único apoyo, además de la reina Sofía, con el que cuentan en este momento los duques de Palma.

El día de Navidad fue el único que reunió a los reyes don Felipe y doña Letizia y sus hijas, las infantas Leonor y Sofía, con don Juan Carlos y doña Sofía y con la infanta Elena y sus hijos en una comida que se celebró en la Zarzuela tras escuchar misa. Pero también aquí estuvieron ausentes los duques de Palma. A la comida de Navidad asistieron además doña Pilar y doña Margarita, tías del rey Felipe VI, con sus respectivos hijos.

A partir de ese día, la familia se disgregó al completo. Como es tradicional, la Casa Real no facilitó información del destino elegido por ninguno de sus miembros. Solo las imágenes de don Juan Carlos captadas en un famoso restaurante de Beverly Hills permitieron conocer que se encontraba allí en Nochevieja sin que haya trascendido en compañía de quién estaba. Lo que sí se conoce es que ha roto su relación con la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, por lo que esta no le acompañaba en Estados Unidos. Los reyes don Felipe y dona Letizia emprendieron también un viaje, sin que se conozca el destino, al igual que sucedió el año pasado.

Atrás han quedado los tiempos en los que la familia al completo tomaba las uvas en la estación de esquí de Baqueira Beret, en donde don Juan Carlos posee un chalé. Este año, la única que acudió a Baqueira fue la infanta Elena, a la que se vio en la estación junto a sus hijos y a Carlos García Revenga, su secretario personal y el de doña Cristina. La delicada salud de don Juan Carlos, que le impide practicar el esquí, unida a la escasa afición a este deporte de la reina doña Letizia y la intención de los reyes de dar ejemplo de austeridad, hacen que se esté estudiando la posibilidad de que don Juan Carlos renuncie a la propiedad del chalé, debido al elevado coste de su mantenimiento y su seguridad.

Doña Sofía, más unida a su hermana

A pesar de la separación física con su esposo, la reina emérita doña Sofía mantiene su propia agenda privada, volcada de en los actos benéficos y la filantropía. Desde la abdicación, está todavía más unida a su hermana Irene, junto a la que vive desde hace tiempo tanto cuando están en Madrid, en el Palacio de la Zarzuela, como cuando residen en Londres. Doña Sofía fue la única de la familia del rey que se dejó ver en los primeros días del año en Madrid. Asistió el 4 de enero con su hermana al concierto solidario de la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, a cargo de un grupo de niños que viven en un barrio pobre de Asunción, que se celebró en el Auditorio Nacional, en donde coincidió con el cantante Raphael. Tampoco el día de Reyes hubo reunión de los Borbón. Tras la celebración de la Pascua Militar, don Felipe y doña Letizia acudieron ese día con sus hijas, como han hecho los últimos años siendo príncipes, a la merienda que Jesús Ortiz, el padre de la reina, celebra cada año y en la que los niños de la familia recogen los regalos que les han traído sus majestades de Oriente.

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