María José Alonso: «China mueve a las farmacéuticas»

La científica alerta sobre la posible destrucción del tejido investigador


SANTIAGO / LA VOZ

Dice que su principal labor hoy en día es conseguir dinero para financiar proyectos. Puede ser. Pero María José Alonso (Carrizo de la Ribera, León, 1958) se ha distinguido como una de las científicas radicadas en Galicia más laureadas. Desde su atalaya en el sexto piso del edificio Cimus de Santiago, hablamos de las cosas más pequeñas y de las más grandes para llegar a un verdad como un puño (atentos a la última respuesta).

-¿Por qué científica?

-Seguramente por las circunstancias. Siempre comprendí que tendría que buscarme la vida. Elegí Farmacia porque me intrigaba el mundo del medicamento y eso me llevó a la investigación. La docencia me ha ido interesando más adelante, a medida que iba sabiendo más del tema del que tenía que hablar.

-Y se ha especializado en las cosas pequeñas.

-En el mundo de la nanométrica entré ya de mayor. Los fármacos son moléculas activas presentadas de la forma más adecuada. En realidad son bastante tontos, porque van por todo el organismo sin saber muy bien su objetivo. De ahí que tengamos que darles una forma adecuada. Antes se hacían jarabes, supositorios... Hoy hacemos nanopartículas. Por ejemplo, queremos conseguir que la insulina se pueda administrar por pastillas. Los chinos están muy interesados.

-¿Los chinos marcan la pauta?

-Por supuesto. China mueve a las farmacéuticas. Hay más de doscientos millones de chinos de clase alta muy preocupados por la diabetes. El mercado está en China.

-¿Tomamos muchos medicamentos?

-Sí. Tomamos demasiados porque tenemos un nivel de tolerancia muy bajo para el dolor o las frustraciones. Por otro lado, los medicamentos están para lo que están, para curar las enfermedades y sería absurdo no tomarlos cuando se necesitan. Entre otras cosas porque el cuerpo sufre mucho y no es cuestión de aguantarse.

-¿Está alcanzando la mujer su puesto en el mundo de la investigación?

-No. Ni en la investigación ni en los trabajos que requieren un esfuerzo intelectual. Y no es un problema de España solo. En otros países europeos aún es peor.

-Y más allá del género, ¿cómo valora la situación de la investigación en España?

-Estamos atravesando el desierto. A ver si encontramos algún oasis. Crear un tejido investigador lleva décadas, pero destruirlo es muy fácil. Es necesario que mucha gente investigue para que las ideas prosperen. El ambiente investigador, ese ecosistema, es fundamental y, si se destruye, nos enfrentaremos a una situación dramática.

-Y usted, cuando no investiga ¿qué hace?

-La verdad es que mi trabajo es mi afición. Sé que hablar así del trabajo tiene connotaciones negativas pero el trabajo puede ser una enorme fuente de placer.

-¿Que es lo más importante en la vida?

-Eso es fácil. Lo más importante es el amor. La clave de la felicidad está en todo el amor que puedas dar y recibir. Es lo que más vale.

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