La Fiscalía peruana acusa a Greenpeace de causar «daños irreparables» en las líneas de Nazca en Perú

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La organización ecologista ya ha pedido disculpas «sin reserva alguna» por su actuación en esta zona que es Patrimonio de la Humanidad

11 dic 2014 . Actualizado a las 22:32 h.

Activistas de la organización Greenpeace causaron «daños irreparables» en un área de 1.600 metros cuadrados de la zona intangible de las líneas de Nazca, en el sur de Perú, a la que ingresaron el lunes para realizar una protesta ambientalista, afirmó hoy la fiscalía peruana en un comunicado.

Los activistas de Greenpeace desplegaron el lunes en el desierto de Nazca unas enormes letras de tela de gran tamaño con un mensaje de protesta por el cambio climático, con el objetivo de llamar la atención de los líderes mundiales que se reúnen esta semana en Lima para discutir medidas ante el calentamiento global.

«Daños irreparables»

La fiscal Velia Begazo, de la Segunda Fiscalía Provincial de Nazca, abrió una investigación preliminar del caso tras recibir una denuncia presentada por el Ministerio de Cultura peruano. Según la información, Begazo inspeccionó hoy la zona colindante a la figura arqueológica del Colibrí, acompañada por policías y expertos de Cultura, donde «se detectaron daños irreparables, en un área de 1.600 metros cuadrados» en la líneas de Nazca.

Ante esto, la investigación preliminar busca determinar la identidad de los activistas de Greenpeace que ingresaron en la zona intangible de Nazca, declarada patrimonio cultural de la humanidad.

Los implicados, que al parecer son doce personas, «habrían incurrido en el delito contra el patrimonio cultural» que contempla penas de hasta 8 años de cárcel.

Tras la ola de críticas que recibió por su ingreso a la zona intangible, Greenpeace emitió hoy un comunicado en el que ofreció disculpas «sin reserva alguna» por su acción, aunque la restringió a «cualquier ofensa moral que se haya causado al pueblo peruano».

«Lo lamentamos profundamente y somos plenamente conscientes de que nuestro mensaje no ha sido percibido como esperábamos. En lugar de transmitir un pedido de urgencia y esperanza a los líderes reunidos en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas que se lleva a cabo en Lima, nuestro mensaje ha tenido un efecto muy distinto, siendo concebido como irrespetuoso y poco empático», señaló.

Disculpas de Greenpeace

La organización aseguró que se reunió con representantes del Ministerio de Cultura para ofrecer sus «más sinceras disculpas a la autoridad competente» y aseguró que da «la bienvenida a una investigación independiente de las consecuencias» de su actividad.

«Una investigación en la que, por supuesto, vamos a cooperar», añadió antes de anunciar que el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, llegará esta semana a Lima «para disculparse personalmente por la ofensa causada por la actividad, así como representar a la organización en cualquier discusión con las autoridades peruanas.»

Sin embargo, el viceministro de Cultura de Perú, Luis Castillo, afirmó que las autoridades peruanas han rechazado las disculpas ofrecidas por Greenpeace porque la organización no admite el daño causado al patrimonio histórico y cultural del país.

Perú ha señalado que los activistas ingresaron de manera «ilegal, inconsulta y premeditada» a «un área donde está estrictamente prohibido cualquier tipo de intervención, dada la fragilidad que rodea las figuras».

Acción de protesta

Los integrantes de la organización formaron con letras de color amarillo recortadas previamente un mensaje para tomar conciencia sobre el cambio climático al costado de la figura del Colibrí, uno de los geoglifos más representativos de las líneas de Nazca, que por su tamaño solo se puede apreciar desde el aire.

El mensaje decía «Time for change! The future is renewable» (¡Tiempo para el cambio! El futuro es renovable) y estaba dirigido a los 10.300 participantes de 195 países que se encuentran reunidos en Lima con motivo de la vigésima cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP20).

Según Greenpeace, en la acción intervinieron activistas de Alemania, Argentina, Austria, Brasil, Chile, España e Italia.