Holanda se suma a Berlín, Bruselas y Barcelona y pone bajo la lupa a Uber

Un tribunal de La Haya la considera desleal y multará a quienes usen la app


redacción / la voz

Peleas en las calles de Barcelona, miles de taxis por las calles de Madrid tocando el claxon y los ánimos de un gremio muy caldeados, el de los taxistas, que ven cómo la tecnología invade su territorio. Ahora ha sido Holanda quien ha puesto el grito en el cielo y ha prohibido la actividad de Uber -respaldada por Google-, una aplicación estadounidense que se está abriendo camino en el mercado europeo del transporte y que también lo ha revolucionado.

Un juez holandés prohibió ayer el polémico servicio de Uber, que pone en relación a pasajeros y automovilistas no profesionales, al estimar que la aplicación viola la ley sobre los taxis. Un tribunal de La Haya estima que hay competencia desleal y prevé multas de 100.000 euros a la empresa y 40.000 a los que utilicen el servicio. Así, un portavoz de la empresa norteamericana ha asegurado que la decisión de la Justicia holandesa responde a la errónea «aplicación de una antigua ley, en un tiempo en el que no había smartphones». Uber ha asegurado que recurrirá la sentencia y que se hará cargo de las multas que se produzcan.

Empresas de transporte contratadas a través del teléfono móvil como Airbnb, Cabify, Blablacar o Uber están aquí para quedarse. El mundo globalizado e Internet han disparado la creación de empresas que buscan en compartir vehículo un ahorro o un negocio.

La decisión contraria a Uber no es la única que ha tenido lugar en Europa. También en Alemania un juzgado de Berlín emitía este verano una sentencia desfavorable contra la tecnológica del transporte. Sin embargo, un recurso dejó las cosas como estaban.

Las protestas también se sucedieron en Bélgica, donde Bruselas encabezó una revuelta contra Uber que finalizó con el gobierno belga prohibiendo el uso de esta aplicación en su territorio. En el caso de España, donde se produjeron manifestaciones de taxistas contra este tipo de aplicaciones para el transporte, Madrid y Barcelona mantienen posturas distintas. Mientras que en la capital no hubo reglamentación, en Barcelona se quiso combatir a los ilegales con multas de hasta 6.000 euros, que todavía están vigentes.

Más al norte, los tribunales de los vecinos franceses deciden esta semana si Uber constituye o no competencia desleal para los taxistas. La empresa creada en California tiene presencia en más de 40 países del mundo y actualmente ofrece su servicio en 200 ciudades.

A la desconfianza del sector del taxi hay que añadirle una postura abierta en el seno de la UE. De hecho, la comisaria Neelie Kroes llegó a afirmar sobre el contencioso que «la innovación ha venido para quedarse. Hay que trabajar con las nuevas aplicaciones y no contra ellas», dijo Kroes.

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