Catalina de Cambrigde, centro de atención en una escuela de Harlem

Los duques de Cambridge viajan por primera vez juntos a Nueva York


Nueva York

Muchas estrellas del pop son recibidas con júbilo y pancartas en Nueva York, pero el Empire State, el rascacielos más famoso de la ciudad, cambió sus colores en honor de Catalina y Guillermo, duques de Cambridge, en su primera visita conjunta a la Gran Manzana.

La llegada, por la noche del domingo, al hotel Carlyle, ya fue seguida por numeroso público. El elegante espacio, en el Upper East Side, ya fue elegido hace casi 30 años por Lady Di durante una glamurosa visita a Nueva York. La presencia de Catalina fue diferente. No fue glamurosa, ni siquiera de estrella, pero a veces la sencillez puede ser espléndida, y bajo su abrigo de color castaño se podía ver una incipiente barriga que hacía resplandecer a Catalina de Cambridge.

Ayer, el príncipe Guillermo voló a Washington para entrevistarse con Barack Obama, a quien confesó entre risas que cuando nació su primogénito, Jorge de Inglaterra, se olvidó preguntar si era niño o niña. Pero no todo fueron cortesías. Guillermo de Inglaterra habló ante el Banco Mundial del tráfico de especies en peligro de extinción, una batalla que comparte con su padre y hermano.

Mientras tanto, Catalina hizo lo propio de su puesto de acompañante, y acudió a una escuela en el barrio de Harlem junto a Chirlane McCray, la mujer del alcalde demócrata, Bill de Blasio. Con una temperatura gélida -cinco grados bajo cero- estuvo charlando con los estudiantes, les ayudó a envolver regalos y recibió ramos flores, siempre con un gesto de frío que se explicaba en su atuendo casi otoñal.

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Catalina de Cambrigde, centro de atención en una escuela de Harlem