«¡Por favor, no nos destruyáis!»

El albergue Os Biocos aprovechó la inauguración de una estación de detección de meteoros para enviar un mensaje a los extraterrestres


ourense / la voz

El 16 de noviembre de 1974, hace 40 años, desde la localidad de Arecibo (Puerto Rico) se envió un mensaje al cúmulo globular de Hércules, a más de 25.000 años luz de la Tierra, que consistía en 1.697 impulsos en código binario desde un radio telescopio. El objetivo: un intento de comunicación con alguna posible civilización inteligente más allá de nuestro Sistema Solar. El domingo se revivió esta historia en el Albergue dos Biocos, en el concello ourensano de San Xoán de Río. A las 13.00 horas se envió al destino original y por la frecuencia 2.830 GHz (la que se usó entonces) el aviso que eligieron en su día los astrónomos de prestigio Carl Sagan y Francis Drake: una descripción básica del ser humano, un esquema de doble hélice de ADN, las diez cifras del sistema de numeración y una representación esquemática del Sistema Solar.

Pero la ocasión merecía también aportaciones del siglo XXI. Por eso se puso en marcha un concurso para seleccionar una segunda frase. La elegida fue Klaatu barada nikto, de la película Ultimátum a la Tierra, de 1951. Un texto en un idioma desconocido y que supone una llamada de piedad. Algo así como: «Por favor, no nos destruyáis». Algunos consideran esta frase como una de las más famosas de la ciencia ficción que, según explican, es parecida a una contraseña de seguridad con la que se pretendía, en la cinta cinematográfica, evitar que un humanoide destruyera la Tierra.

Detrás del envío del mensaje se encuentran una serie de astrónomos y radioaficionados del programa Radio y Espacio que se reunieron el fin de semana en el municipio ourensano para participar en la actividad Off AstroBiocos, que consistió en la construcción de antenas para equipamientos de radioastronomía. A los promotores de la cita se unió, además, una equipo de una televisión rusa por Internet (RT News Russia Today) compuesto por una veintena de personas, que quisieron comprobar y participar de forma activa en la emisión que, aseguran, fue todo un éxito. En 1974, el mensaje a enviar generó múltiples dudas y debates sobre la información que se debía comunicar a los extraterrestres, en unos años en los que se desconocía si había otros planetas fuera del Sistema Solar. O por lo menos, solo se especulaba con la posible existencia de algo. En esta ocasión, el cine resolvió el problema en un día. Fueron necesarios tres minutos para enviar el mensaje y ahora habrá que aguardar unos miles de años a que llegue a su destino definitivo y otro tanto si hay una respuesta inteligente. El movimiento de las constelaciones será determinante, ya que de él dependerá el lugar exacto en el que aterrice la información.

La elección de Hércules en el año 1974 tiene muy poco de romántica. El telescopio de Arecibo, que está ubicado en un cráter, tenía una dimensión de más de 300 metros de diámetro, lo que hacía imposible su movimiento. Por eso hubo que esperar y apuntar a un objetivo reconocible cuando llegó el momento. Y allí estaba Hércules, que de nuevo se puso en el punto de mira, cuarenta años después y desde Ourense. Klaatu barada nikto viaja ahora por el espacio tras ser lanzado por una antena de metro y medio de diámetro pero con una potencia superior a la de Arecibo, a pesar de que no pudo se utilizada en su totalidad por temas de seguridad.

El encuentro de los astrónomos y radioaficionados en Os Biocos tuvo otro objetivo. Quizás el principal del fin de semana. Se trata de la inauguración en este enclave de una estación detectora de meteoros, tanto en radio como en visual, que estará operativa las 24 horas del día y que se espera que, en un futuro, trabaje en red con estaciones similares que otros aficionados están preparando en diversos puntos de Galicia.

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