Galicia entra en la era de la cirugía robótica

El Hospital San Rafael, de A Coruña, invierte 2,5 millones en el equipo Da Vinci Xi, que en las operaciones de próstata reduce secuelas como impotencia o incontinencia

la voz

El Hospital San Rafael de A Coruña presentó ayer el primer robot Da Vinci instalado en la sanidad gallega, un equipamiento en el que ha invertido 2,5 millones de euros y del que se espera revolucione la forma de operar con la incorporación de la «tecnología más avanzada para la cirugía mínimamente invasiva que ofrece la industria a nivel mundial», señaló Javier Peña, director gerente del centro coruñés. Inicialmente, el nuevo robot se aplicará al campo de la urología, especialmente para extirpar tumores de próstata y renales, pero el complejo sanitario proyecta su aplicación en áreas como ginecología, cirugía general y abdominal, torácica e incluso cardíaca.

En la presentación del nuevo equipo, que permite al cirujano operar sentado apretando una especie de dedales que activan el movimiento de una estructura de brazos quirúrgicos suspendidos en torno al paciente, los urólogos del centro explicaron las ventajas de contar con una herramienta por la que «suspirábamos», describió Manuel Ruibal, quien destacó la máxima precisión del Da Vinci como una de las principales aportaciones, ya que incide además en la reducción de complicaciones (necesidad de transfusiones, anestesia y acortamiento del dolor), las secuelas y la estancia hospitalaria.

En concreto, el San Rafael ha adquirido el modelo de cuarta generación del Da Vinci, el Xi, y se convierte en el primer centro privado de España que cuenta con un aparato hasta ahora únicamente instalado en el Hospital Clinic de Barcelona y en otros diez centros del resto de Europa. Aunque existen en España otros 23 Da Vinci, de anteriores versiones, el nuevo Xi aporta la posibilidad en un futuro inmediato de intervenir al paciente por un único puerto, es decir, introduciendo todo el instrumental y la óptica por un solo orificio de entre 1,5 y 3 centímetros, y, además, incorpora fluorescencia, de modo que los cirujanos pueden ver la vascularización de los órganos en tiempo real. «Es muy importante -añadió Ruibal- por ejemplo para localizar tumores en un riñón y poder retirarlos sin extirpar todo el órgano».

Luis Álvarez Castelo, del mismo equipo, subrayó las ventajas con respecto a la cirugía laparoscópica refiriéndose a la posibilidad de ver el campo quirúrgico en tres dimensiones -hasta ahora solo bidimensional- «y salvar el problema de no poder hacer giros con la muñeca», ya que es el brazo del robot el que, en el interior del paciente, reproduce los movimientos del cirujano en la consola.

Más de 300.000 intervencionesl

El también urólogo José Duarte incidió en especial en la oportunidad que se abre para reducir secuelas comunes en cirugías convencionales tan extendidas como la prostatectomía radical, donde un alto porcentaje de pacientes sufren como consecuencia incontinencia urinaria y disfunción sexual. En la experiencia acumulada hasta el momento con el Da Vinci -en el mundo se han realizado ya 300.000 intervenciones- se ha certificado, según explicó, que utilizando el robot más del 80 % de los varones jóvenes conservan su potencia sexual, mientras que con la cirugía abierta «es complicado conservar nervios tan finos, que es como una tela de araña, y es casi anecdótica la conservación plena de la potencia sexual, está por debajo del 30 %».

En este sentido, los datos que maneja el equipo, en el que también se integra el urólogo Daniel López García, señalan que en España, y solo hablando de cáncer de próstata, se diagnostican 19.000 pacientes cada año, la mayoría de los cuales han de recibir tratamiento quirúrgico. En la comunidad gallega se detectan una media de 1.000-1.200 pacientes con esta patología cada año, buena parte de ellos susceptibles de beneficiarse de la cirugía robótica, considera el equipo médico del hospital coruñés.

Por el momento, el servicio de urólogos, con amplia experiencia en laparoscopia, se prepara para el paso del primer paciente por el Da Vinci Xi, que estiman se producirá en el plazo máximo de un mes.

20.000 euros por operación

Aunque Javier Peña calificó de «casi imposible» la amortización del equipo robótico, y señaló que los estudios de gastos por descenso de costes de morbilidad y sociolaborales han empujado a países como Estados Unidos a generalizar su utilización en determinadas aplicaciones (se utiliza en el 80 % de los cánceres de próstata). De modo particular, cada intervención se encarece un 60 % por encima del coste con cirugía laparoscópica, y se calcula que el coste de una operación ronda los 20.000 euros.

El gerente del San Rafael subrayó que con la mejora tecnológica aspiran a posicionarse «entre los centros punteros a nivel nacional e internacional en este campo», y no cerró la puerta a la formalización de conciertos con la sanidad pública, ya que se trata del primer y por ahora único robot instalado en Galicia: «Los recursos sanitarios han de estar al servicio de la población».

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