Galicia entra en la era de la cirugía robótica

a coruña / la voz

SOCIEDAD

El Hospital San Rafael, de A Coruña, invierte 2,5 millones en el equipo Da Vinci Xi, que en las operaciones de próstata reduce secuelas como impotencia o incontinencia

12 nov 2014 . Actualizado a las 09:26 h.

El Hospital San Rafael de A Coruña presentó ayer el primer robot Da Vinci instalado en la sanidad gallega, un equipamiento en el que ha invertido 2,5 millones de euros y del que se espera revolucione la forma de operar con la incorporación de la «tecnología más avanzada para la cirugía mínimamente invasiva que ofrece la industria a nivel mundial», señaló Javier Peña, director gerente del centro coruñés. Inicialmente, el nuevo robot se aplicará al campo de la urología, especialmente para extirpar tumores de próstata y renales, pero el complejo sanitario proyecta su aplicación en áreas como ginecología, cirugía general y abdominal, torácica e incluso cardíaca.

En la presentación del nuevo equipo, que permite al cirujano operar sentado apretando una especie de dedales que activan el movimiento de una estructura de brazos quirúrgicos suspendidos en torno al paciente, los urólogos del centro explicaron las ventajas de contar con una herramienta por la que «suspirábamos», describió Manuel Ruibal, quien destacó la máxima precisión del Da Vinci como una de las principales aportaciones, ya que incide además en la reducción de complicaciones (necesidad de transfusiones, anestesia y acortamiento del dolor), las secuelas y la estancia hospitalaria.

En concreto, el San Rafael ha adquirido el modelo de cuarta generación del Da Vinci, el Xi, y se convierte en el primer centro privado de España que cuenta con un aparato hasta ahora únicamente instalado en el Hospital Clinic de Barcelona y en otros diez centros del resto de Europa. Aunque existen en España otros 23 Da Vinci, de anteriores versiones, el nuevo Xi aporta la posibilidad en un futuro inmediato de intervenir al paciente por un único puerto, es decir, introduciendo todo el instrumental y la óptica por un solo orificio de entre 1,5 y 3 centímetros, y, además, incorpora fluorescencia, de modo que los cirujanos pueden ver la vascularización de los órganos en tiempo real. «Es muy importante -añadió Ruibal- por ejemplo para localizar tumores en un riñón y poder retirarlos sin extirpar todo el órgano».