La vicepresidenta al mando, Mato relegada

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

SOCIEDAD

Sáenz de Santamaría preside un comité especial y Sanidad cambia el protocolo y baja de 38,6 a 37,7 la fiebre para ingresar a personas en contacto con la enfermedad

11 oct 2014 . Actualizado a las 16:08 h.

Cinco días después de que se hiciera público que la auxiliar de enfermería gallega Teresa Romero se había contagiado de ébola, Mariano Rajoy decidió reforzar la gestión situando a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, al mando de las operaciones, lo que supone relegar a la ministra Ana Mato. La cadena de errores, fallos y negligencias que ha habido en el caso y la caótica gestión subsiguiente, que han causado indignación entre los profesionales sanitarios y desconcierto en la opinión pública, han hecho reaccionar al Gobierno, que ha tenido que modificar los protocolos y crear un comité especial para centralizar y coordinar los trabajos. Al mismo tiempo que el propio Rajoy, que visitó el Hospital Carlos III sin la ministra, lanzaba un mensaje de tranquilidad y destacaba que el riesgo de que la enfermedad se propague en España es «muy bajo».

Sáenz de Santamaría presidirá este comité sobre el ébola, que ayer por la tarde celebró su primera reunión. Además de la número dos del Ejecutivo lo integran la titular de Sanidad, otros seis ministerios, entre ellos los de Defensa e Interior, representantes de la consejería madrileña y expertos. Se reunirá al menos una vez al día y su tarea consistirá en coordinar medios y recursos, promover la cooperación entre las administraciones y con las autoridades internacionales y suministrar información. La también portavoz señaló que si se deben asumir responsabilidades políticas se hará, pero no quiso hablar de los posibles errores cometidos, porque «estamos hablando de vidas humanas» y ahora se trata de gestionar la crisis y tratar de salvar a la enferma.

La ministra comparece

Tras el aluvión de criticas que recibió por su intervención en la rueda de prensa del lunes, Mato compareció ayer tras la reunión del Consejo Interterritorial en presencia de los consejeros autonómicos para escenificar el cierre de filas frente a la crisis. Anunció las principales novedades en el protocolo de actuación, entre las que destaca elevar el umbral de fiebre mínima para considerar un caso como sospechoso entre las personas que mantengan contacto directo con pacientes de ébola de 38,6 a 37,7 grados. Los expertos consideran que haber exigido una temperatura tan elevada es una de las causas de que Romero no fuera tratada antes. El otro cambio importante es aumentar el nivel de riesgo de todos aquellos que hayan tenido contacto con el enfermo, que pasarán a considerarse de alto riesgo, y por tanto sujetos a vigilancia activa. Es decir, que no serán ellos quienes tengan que llamar para informar si tienen fiebre o se encuentran mal, sino que se les preguntará. Esa medidas ya se han puesto en marcha en Madrid, y ahora se harán extensivas a todas las comunidades.