Los premios fin de carrera no entienden de ninis

Con 23 o 24 años estudian, trabajan y se forman en prestigiosas universidades


Santiago / La Voz

Son 58 universitarios de distintas titulaciones, finalizaron sus estudios en el 2013 y recibirán un premio de 2.500 euros. ¿El motivo? Ser brillantes en sus respectivos grados. La Consellería de Educación ha publicado en el Diario Oficial de Galicia el listado de estudiantes galardonados con los premios fin de carrera, 24 de la Universidade de Santiago; 16 de la de A Coruña; y 18 de Vigo. Sus historias reflejan que una buena trayectoria académica también da sus frutos.

Hace escasas semanas se conocían los demoledores datos de la OCDE, que reflejan que en España uno de cada cuatro jóvenes de entre 15 y 29 años son ninis, es decir, ni estudian ni trabajan. En este caso, por el contrario, podría decirse que son sisis, estudian y también trabajan. Es la situación de Carmen Ortigueira España, graduada en Enxeñaría Informática en A Coruña. No tuvo ningún problema durante la carrera, pero es sincera, «no se trata de estudiar muchas horas, pero sí de constancia. Ir a clases y atender, es decir, no estar allí simplemente. Es un trabajo continuo». Sabía que estudiaría una ingeniería, pero dudó entre Telecomunicaciones e Informática, «y al final me tiró más esta última», una decisión de la que no se arrepiente.

Tiene 24 años y cuando finalizó la carrera comenzó a cursar un máster, también en la Universidade de A Coruña, de ingeniería informática. En noviembre empezó a trabajar, por lo que compaginó los estudios con su primera incursión laboral. Asegura que, en su caso, el expediente tuvo algo que ver en esta contratación, «yo sí creo que el currículo influyó, además estoy en el departamento de innovación y creo que sí que tuvo que ver con mi expediente».

Carmen trabaja en Indra, como ingeniera de software en el departamento de innovación, «participamos en proyectos de I+D+i». Tras un contrato de seis meses le han renovado por otros seis. Su historia es casi una rara avis en el momento actual. Joven graduada que logra un empleo a los pocos meses de terminar la carrera, y en un departamento de I+D de Galicia. De hecho, pensó seriamente en irse fuera, pero el máster primero, y el empleo después, la retuvieron en la comunidad.

Esta joven informática se toma la vida con tranquilidad. Con 24 años no se pone metas, ni vive obsesionada con retos o expectativas acerca de dónde quiere estar en cinco o diez años. «Solo sé que quiero trabajar donde esté contenta, y en donde me sienta realizada», concluye.

De A Coruña a Londres

Su compañero de premio, Gonzalo Paz Pardo, tiene una trayectoria similar, pero en este caso sí que puso tierra de por medio. También estudió en la Universidade de A Coruña, Economía en concreto, y aunque admite que no es una carrera muy vocacional, lo tuvo bastante claro, porque siempre le interesaron la política y los estudios económicos. Cuando finalizó los estudios en el año 2013 se fue a Londres a estudiar un máster en la prestigiosa UCL. «Londres es otro nivel», dice con sinceridad. Pero Gonzalo también defiende la que fue su primera universidad, la de A Coruña, «todo fue muy bien en la carrera, creo que son situaciones completamente diferentes. En Londres los profesores tienen un reconocimiento internacional, pero aquí tienes una mayor proximidad y acabé conectando muy bien con algunos docentes. Creo que hay un lado positivo y negativo en todo». Hasta ahora no le han ofrecido trabajo porque tampoco lo buscó, ya que su intención es realizar el doctorado en Londres y quedarse en la propia universidad en tareas investigadoras y docentes.

Al igual que Carmen, sí cree que los resultados académicos son importantes para acceder a un puesto de trabajo o para continuar los estudios, aunque no determinantes. «No son lo más importante, te sitúan en una buena posición, pero no son un elemento definitivo», concluye.

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